martes, 14 de junio de 2022

La mala suerte del descubridor de la primera estatina

Todo empezó hace unos días cuando un amigo me dijo que un conocido médico donostiarra le había recetado para el colesterol un suplemento alimentario a base de arroz de levadura roja. Me callé como un muerto pero me puse a tirar del hilo (mi comadrona dixit) y me encontré con una entretenida historia que conecta ese arroz de levadura roja con el descubrimiento de las estatinas, esa familia de fármacos que pueden reducir el colesterol, al bloquear a una enzima que nuestro cuerpo utiliza para producirlo. Desde la introducción a nivel comercial en 1987 por parte de la compañía Merck de la estatina llamada lovastatina, esta familia de fármacos ha pasado a estar entre los mas vendidos en el mundo. Pero antes de llegar a este estado de cosas, hubo muchas idas y venidas que voy a contar.

Un bioquímico japonés, el Dr Akira Endo, fue la estrella invitada de una reunión científica celebrada en 2004 para conmemorar el trigésimo aniversario del descubrimiento de la que fue realmente la primera estatina, la compactina o mevastatina, que nunca llegó a comercializarse. En su intervención ante los colegas, el Dr. Endo contaba con fina ironía que había ido hacía poco a su ITV médica y su galeno le había dicho que sus niveles de colesterol habían llegado a un punto en el que habría que hacer algo para bajarlos. El galeno, que no sabía las habilidades de su paciente, le dijo que no se preocupara porque conocía unos cuantos buenos fármacos para bajar el colesterol. Así que, Endo concluía entre risas de sus colegas, "despues de muchos años voy a comprobar los poderes de una estatina en mi mismo". Después de esta anécdota inicial, el resto de la presentación del Dr. Endo estuvo dedicada a contar su mala suerte como inventor de la compactina antes mencionada.

En 1965, con 33 años, Akiro Endo andaba tratando de buscarse la vida como post-doc en los Estados Unidos. Escribió a un tal Dr. Vagelos que trabajaba en la Agencia americana de investigación médica (NIH) preguntándole si podía trabajar en su laboratorio en cuestiones relacionadas con el metabolismo de las grasas. Al ver que Vagelos no contestaba, buscó otra posibilidad y acabó en el Albert Einstein College of Medicine de Nueva York. Semanas más tarde, Vagelos le contestó diciendo que no había visto su carta porque se había cambiado de Universidad pero que estaría encantado en recibirle. Sin embargo, la suerte estaba ya echada. Endo se quedó en Nueva York y como veréis enseguida, la tardanza en las comunicaciones de esa época (mediados de los sesenta) resultó fatal para su futuro y es lo que da origen al título de esta entrada.

En 1968, tras su estancia neoyorquina, Endo regresó a Tokio y empezó a trabajar en una empresa, Sankyo, que en 1971 le dejó escoger libremente un tema de investigación que se concretó en el estudio de la llamada HMG-CoA reductasa, la enzima que bloquean las estatinas y que he mencionado antes. En su charla de 2004, Endo hizo notar que desde muy joven se había sentido atraído por la figura de Alexander Fleming, quien descubrió que el moho (un recubrimiento velloso o filamentoso producido por diversos tipos de hongos) de un hongo concreto del género Penicillium producía, entre otras, una sustancia química con efectos antibacterianos: la penicilina. Una década más tarde, la penicilina fue desarrollada como agente terapéutico sistémico. Inspirándose en el hecho de que otros antibióticos también se fueron aislando a partir de mohos de otros hongos y que, además, eran capaces de inhibir muchos tipos diferentes de enzimas, Endo especuló que quizás podría aislar algún antibiótico a partir de hongos que fuera capaz de inhibir la actividad de la enzima que facilita la producción de colesterol.

Comprobar esa hipótesis solo está al alcance de gente paciente como chinos y japoneses y, a partir de 1971, Endo y sus colegas probaron suerte con casi cuatro mil tipos de hongos diferentes. A mediados del verano de 1972, encontraron un moho verde azulado, que se aisló de una muestra de arroz recogida en una tienda de cereales en Kioto y que mostraba capacidad para inhibir la síntesis del colesterol. Este moho estaba producido por el hongo Penicillium citrinum y es similar a los mohos azul verdosos que contaminan las frutas, como las naranjas y los melones. Tras un año tratando de aislar las sustancias químicas que el moho produce y que dan lugar a la inhibición de la producción de colesterol, en julio de 1973, pudieron hacerse con tres sustancias de clara actividad en ese proceso, tanto in vitro como in vivo. El producto mas activo de estos tres, que ellos denominaron ML-236B, fue el que se empleó en estudios posteriores de su viabilidad como fármaco contra el colesterol. Hoy conocemos a esa sustancia como compactina o mevastatina y fue, en realidad, la primera estatina descubierta. Aunque, como hemos dicho arriba, comercialmente nunca se vendió.

Y la razón no fue otra que, cuando tras años de estudios, la compactina se probó con animales de laboratorio (perros), se empezaron a acumular evidencias de que podía ser cancerígena. Estamos en unos años en los que los medios de comunicación americanos (y también japoneses) estaban publicando muchas cosas sobre el posible efecto cancerígeno de la sacarina, tras ensayos con ratones. La historia de la sacarina en USA os la he contado con mucho detalle en dos entradas (aquí y aquí) de este Blog pero, en lo tocante al Japón, su Gobierno acabó prohibiéndola y nunca se ha podido vender allí. Para complicarlo aún más, algunos médicos incluso dijeron que reducir el colesterol podría promover la hemorragia cerebral y el cáncer.

A la vista de esos problemas, la empresa de Endo, Sankyo, paralizó el proyecto de la compactina aunque empezaron a buscar otras estatinas con un nuevo perfil. Hoy sabemos que muchos de los resultados obtenidos con fármacos ensayados en esa época con animales se derivaban del empleo de cantidades desmesuradas de los mismos. Como ha contado muchas veces el bioquímico Bruce Ames, eran las enormes dosis que se empleaban en los primeros ensayos toxicológicos, y no la composición química del fármaco en sí, las responsables de la inflamación, la muerte celular y/o la proliferación celular. Ames y sus colaboradores concluyeron que las pruebas de cáncer en animales no proporcionaban una buena evaluación del riesgo de cáncer en dosis más bajas y en humanos, una teoría que hizo que, "todos los científicos que habían pasado sus vidas haciendo estas pruebas en animales se enfadaran con nosotros". Pero no hay que olvidar tampoco que, en esa época, se produjeron también desgraciados incidentes como el de la talidomida que he contado en otro Blog.

Al mismo tiempo que Sankyo empezaba sus pesquisas con una nueva estatina, otra compañía mas potente, Merck, también estaba en ello. Con la penosa circunstancia para Endo de que en el grupo de trabajo de Merck estaba implicado el Dr. Vagelos, el mismo al que Endo había pedido trabajar con él. Este grupo, también a partir de unos mohos, los del hongo Aspergillus terreus, descubrió otra estatina, la lovastatina, en 1978. Además, en ese tiempo, Vagelos era Vicepresidente de Merck, así que todo funcionó adecuadamente y en 1987 se comercializó la citada lovastatina de la mano de esa compañía. Los japoneses tardaron dos años en poner la suya en el mercado (la pravastatina) perdiendo una buena oportunidad comercial. Como decía Endo en su alocución, muchos años después: "Ahora supongamos que Vangelos me hubiera contestado enseguida y yo hubiera elegido su centro para trabajar. Esta historia hubiera sido diferente. Probablemente la lovastatina se hubiera comercializado diez años antes y yo hubiera estado en el proyecto".

Y os andaréis preguntando, con razón, qué tiene que ver el arroz de levadura roja que recetaron a mi amigo con todo esto. Pues bien, el arroz de levadura roja es una preparación muy antigua que se ha usado en diversos platos de cocinas orientales asi como en la medicina tradicional china y que se produce gracias a la acción de unos hongos llamados Monascus purpureus. Los mohos que generan contienen una sustancia, la llamada monacolina K que, quimicamente, es idéntica a la lovastatina que comercializó Merck. Así que el galeno donostiarra no anda descaminado, aunque cabría preguntarse si las dosis de esa sustancia en un suplemento alimentario están tan controladas como las dosis del fármaco de Merck.

Leer mas...

viernes, 20 de mayo de 2022

Vinos biodinámicos

En una entrada reciente hablábamos de vinos ecológicos y espero que quedara claro que otras denominaciones como organic wine (in english) o vin biologique (en français) y otras en las variadas lenguas de la Union con raíces parecidas a estas son, para la Unión Europea, exactamente lo mismo. Los viticultores deben cumplir las normativas que hacen que el vino sea ecológico desde la viña (prácticas de agricultura ecológica en el viñedo) hasta la botella (vinificación ecológica). Si así lo hacen pueden denominar a su vino como ecológico y exhibir en la botella del mismo un único logo similar al que aparecía como ilustración en la entrada mencionada. Pero puede que en alguna visita a restaurantes o vinotecas, hayáis visto u os hayan ofrecido con mucha parafernalia vinos biodinámicos y se os hayan planteado dudas sobre las diferencias entre vinos ecológicos y los biodinámicos. Un conocido chef me dijo hace tiempo que la distinción era fácil, un vino ecológico es el que se ha producido mediante agricultura ecológica y un vino biodinámico es el que se ha producido siguiendo los estándares de la llamada agricultura biodinámica. Pero como con esa respuesta os podéis quedar como estabais, habrá que explicarlo todo algo más.

La agricultura biodinámica tiene sus orígenes en una serie de conferencias que impartió Rudolf Steiner [1861-1925], un año antes de su muerte, a agricultores alemanes que empezaban a estar preocupados por el creciente uso de fertilizantes minerales nitrogenados como el nitrato de Chile o los abonos sintéticos derivados del amoníaco. El curso llevaba como título genérico "Fundamentos espirituales para la renovación de la agricultura" y se puede descargar completo en una edición en inglés de 1938 aquí.

Para saber quién fue Rudolf Steiner podemos recurrir a otro apartado de esta misma página, donde literalmente se dice que Rudolf Steiner fue: "un erudito científico, literario y filosófico respetado y particularmente conocido por su trabajo sobre los escritos científicos de Goethe.[......]. Su genio multifacético ha dado lugar a enfoques innovadores y holísticos en medicina, ciencia, educación (escuelas Waldorf), educación especial, filosofía, religión, economía, agricultura (método biodinámico), arquitectura, teatro, el nuevo arte de la euritmia y otros campos. En 1925 fundó la Sociedad Antroposófica General, que hoy tiene sucursales en todo el mundo". Como se puede deducir de ello, un influyente personaje de una convulsa época, como también podéis comprobar buscando en Wikipedia. Añadiré de mi cosecha que uno de los llamados bancos éticos, el Triodos Bank, y la conocida empresa de fármacos y cosméticos Weleda, están inspirados en la filosofía antroposófica de Steiner.

La agricultura biodinámica, tal y como la propugnó Steiner en esas conferencias, se puede considerar un precedente de lo que hoy conocemos como agricultura ecológica, regulada por la Unión Europea en 2007 en el Reglamento (CE) nº 834/2007, del que hablamos con algún detalle en la entrada mencionada al principio. Pero la propuesta de la agricultura biodinámica de Steiner era, y sigue siendo, más radical. Una de las diferencias entre ambas se esconde en una frase de siete palabras que recoge el citado Reglamento de 2007 en su artículo 12.1.c y que establece que "El uso de preparados biodinámicos está permitido". Es decir, aquellos agricultores y viticultores ecológicos que empleen preparados biodinámicos pueden llamar a su producto o vino biodinámico y los que no recurran a ellos se quedan con un producto (vino) ecológico sin más. Pero, y esto es muy importante clarificarlo, la UE no tiene ninguna certificación que regule los productos (vinos incluidos) como biodinámicos. Es una fundación privada, nacida también en el entorno de las ideas de Steiner y que se llama Demeter, la que controla esa denominación y permite, por ejemplo, que en la contraetiqueta de los vinos biodinámicos aparezca un logo como el que se ve a la derecha.

¿Y qué son los famosos preparados biodinámicos?. Pues aquí es cuando las pobladas cejas de vuestro Búho se arquean. Por ejemplo, el preparado 500 parte de un cuerno de vaca que se llena con estiércol y se entierra durante el otoño a unos 40 cm de la superficie. El estiércol se descompone durante el invierno y se desentierra al inicio de la primavera. Una vez extraído el contenido del cuerno se diluye en agua y se rocía por toda la superficie del viñedo. En el preparado 501 se emplea polvo de cuarzo y otras cosas que también se introducen en un cuerno de vaca, enterrado de igual forma que el compuesto 500, solamente que se hace en primavera y se desentierra en otoño. Se utiliza para evitar enfermedades como los clásicos mildiu y oídio..

El 503 se prepara cortando flores de manzanilla, preferentemente a la mañana. Tras dejarlas secar, se sitúan en estómagos frescos de una vaca, atando ambos lados y enterrándolos en el suelo durante el otoño dentro de una tinaja, que se desentierra a inicios de la primavera. Si alguien desea un mayor detalle de la totalidad de los mencionados preparados biodinámicos porque no se fía del Búho, podéis visitar este documento de 87 páginas en castellano, con profusión de texto y fotografías.

Otra cosa que me ha llamado la atención es que algunos de estos preparados se emplean en los viñedos diluyéndolos mucho en agua y "dinamizándolos" (que quiere decir agitándolos de una forma determinada). Esto que recuerda a la preparación de productos homeopáticos hace que, a veces, se hable de agrohomeopatía y aparezca el adjetivo homeopático en la propaganda de algunos vinos biodinámicos.

Puede que lo de los cuernos y los estómagos de las vacas os parezca extraño. Según la biodinámica, la integración entre animales y plantas en un ecosistema biodinámico se considera una seña de identidad de explotaciones agrícolas biodinámicas como los viñedos. Pero el argumento para usar cuernos en estos preparados se explica con mucho detalle en una conferencia (la cuarta) que Steiner impartió el 12 de junio de 1924 en Koberwitz, en la actual Polonia. Decía entonces Steiner: "La vaca tiene cuernos para reflejar hacia adentro las fuerzas formativas astrales y etéricas, que luego penetran directamente en el sistema metabólico para que el aumento de la actividad en el organismo digestivo surja debido a esta radiación de cuernos y pezuñas. En el cuerno, por lo tanto, tenemos algo que por su naturaleza inherente está apto para reflejar las corrientes etéricas y astrales vivas en los órganos internos de la vida. De hecho, si pudieras entrar en el vientre de la vaca, olerías la corriente de vida etérico-astral que fluye hacia adentro desde los cuernos: y lo mismo ocurre con las pezuñas".

Estas creencias en corrientes etéricas y astrales, han derivado en que en las prácticas biodinámicas se tenga en cuenta el calendario biodinámico que se publica cada año para hacer coincidir ciertas prácticas de esa agricultura con confluencias de la luna y los planetas. Sin despreciar en absoluto lo que Steiner pensara hace casi un siglo, parece complicado aceptar que hoy en día se sigan haciendo dichas prácticas, tras acumular cien años de conocimiento científico sobre agricultura.

Aplicando estos preparados y otras estrategias de agricultura biodinámica, uno puede optar a obtener la certificación Demeter (vale dinero) y, en el caso de los viticultores, poner el logo de la organización en la etiqueta del vino y venderlo como biodinámico. ¿Repercuten estas prácticas en la calidad del vino?. Pues no creo que ningún catador experimentado sea capaz de detectar bondades ocultas en un vino biodinámico. Como decía en la entrada del vino ecológico, estamos hablando de vino, esto es 85% de agua, 13% de alcohol y un 2% de centenares de productos químicos que aparecen durante el proceso de cultivo de las viñas y el posterior proceso de vinificación. Y que son los que hacen que cada vino sea casi único.

Hay alrededor de los vinos biodinámicos todo un marketing que habla sobre ellos en términos espirituales (a la manera del título de la serie de conferencias de Steiner), del equilibrio con la Naturaleza y cosas así. Dice, por ejemplo, una enóloga de una bodega con vinos de este tipo que "La biodinámica no es el fin sino el medio para conseguir un vino equilibrado y vivo, que cuando la persona se lo tome pueda percibir que hay sensibilidad hacia todo lo que lo envuelve. No debemos focalizarnos en un objetivo material, no se debe esperar ningún resultado concreto, sino que se debe sentir que aquello es bueno para tu finca, para ti y sobre todo para las personas que tomarán tu vino".

Muy poético pero poco mas. Sobre todo si con esa poesía se envuelve un sobreprecio.

Leer mas...

jueves, 12 de mayo de 2022

Del agua alcalina al agua hidrogenada

La pasada semana, una vez más, se me preguntó por mi opinión sobre unos aparatos (ionizadores de agua) que cuestan unos miles de eurillos y que transforman el agua de grifo en ese "milagro" terapéutico que es el agua alcalina, es decir, agua con un pH superior a 7 unidades. Sobre este asunto hay ya una entrada en este Blog que podéis leer para comprobar así que se trata de uno más de los muchos timos que pululan por la red y que tienen de protagonista a una de las sustancias químicas más importantes de nuestro mundo, el agua. Como apuntaba el final de la entrada mencionada, la producción de agua alcalina en los ionizadores lleva aparejada la génesis de pequeñas cantidades de hidrógeno en el cátodo del dispositivo electroquímico que constituye el corazón de esos aparatos, hidrógeno que se disuelve parcialmente en el agua y da lugar al agua hidrogenada. Hay que aclarar también que no hay hidrógeno en aguas embotelladas que uno puede encontrar en el mercado con pH por encima de 7 ( esto es, tan alcalinas como las que proporcionan los ionizadores).

En 1985, la clínica japonesa Kyowa, de la mano del Dr. Hidemitsu Hayashi y usando uno de esos ionizadores, comenzó a estudiar las propiedades del agua por él producida, utilizándola como bebida habitual y para la preparación de comidas de pacientes que sufrían trastornos gastrointestinales y otras patologías, pacientes que parecían experimentar con ella claras mejoras de sus dolencias. En 1995, Hayashi propuso la hipótesis de que esas mejoras se producían como consecuencia de que el hidrógeno generado en los ionizadores ejercía un activo papel de "cazador" de los radicales libres que nuestro organismo genera como consecuencia del oxígeno que continuamente estamos inspirando.

Esa hipótesis pareció confirmarse con una serie de trabajos sobre células humanas cultivadas y también sobre ratas vivitas y coleando que, a partir de 1997, fueron publicados por el grupo de otro investigador japonés, S. Shirahata, quién ajustó un poco más la hipótesis de Hayashi, viniendo a decir que lo que realmente hacía el papel de cazador de radicales libres no era el hidrógeno molecular (H2) sino el hidrógeno activo, hidrógeno monoatómico (H), que también pudiera generarse en el cátodo del ionizador. Esa idea fue utilizada enseguida por diversos fabricantes japoneses de ionizadores como parte de su marketing de venta. Sin embargo, en 2004 un artículo de un grupo de investigadores (también japoneses) desmontó la mayor parte de las hipótesis empleadas por Shirahata y sus colegas en lo relativo a la existencia de ese "hidrógeno activo".

A partir de ese momento algo cambió en el mundillo del hidrógeno como agente terapéutico, especialmente después de la publicación en 2007 y en la prestigiosa revista Nature de un trabajo del grupo del Prof. Shigeo Ohta (habéis acertado, también es japonés). Los autores estudiaban el papel curativo del hidrógeno tras inducir un estrés oxidativo en sueros de fetos bovinos y en el cerebro de ratas. Los sueros se cultivaban en un medio acuoso saturado con hidrógeno proveniente de una clásica bombona del gas y, en el caso de las ratas, las pobres inhalaban hidrógeno de similar procedencia tras provocarles una isquemia cerebral. Los resultados parecían indicar que el hidrógeno es selectivo a la hora de cazar a los radicales más dañinos y dejar intactos a otros con funciones fisiológicas en los organismos.

Desde ese artículo de Nature, la actividad investigadora en este campo se ha acelerado, con la publicación de cientos de artículos que han estudiado el posible uso medicinal del hidrógeno, administrado en muy diversas formas que van desde agua con hidrógeno proveniente de ionizadores a la inhalación de hidrógeno gas, pasando por cremas con hidrógeno, inyecciones de suero salino saturado con hidrógeno, etc. El hito bibliográfico más reciente es la publicación en 2021 de un número especial de la revista Current Pharmaceutical Design en la que bajo la supervisión del propio Ohta se publicaron 18 contribuciones sobre el papel del hidrógeno en Medicina y Biología.

Paralelamente a ese incremento de producción científica, han aparecido muchas webs que promocionan el uso del hidrógeno como herramienta terapéutica. Aunque algunas proclaman no tener ánimo de lucro, como el llamado Molecular Hydrogen Institute, de cuyo Panel Asesor forma parte el propio Prof. Ohta, la búsqueda en Google de "agua hidrogenada" o similares, devuelve muchas páginas de medicina no convencional o de venta de preparados con hidrógeno. Por ejemplo, el famoso Dr. Mercola, un partidario de la medicina alternativa y declarado antivacunas, vende un "suplemento dietético" consistente en tabletas con magnesio puro y otras cosas. Según su propaganda, una tableta adicionada a un vaso de agua proporciona un agua hidrogenada con una concentración de 8 ppm de hidrógeno, que aparece en el agua como consecuencia de la reacción del magnesio con el agua. Algo difícil pues el agua a temperatura ambiente prácticamente no reacciona con el magnesio. El artículo del enlace que os acabo de poner no tiene desperdicio. Está en inglés pero supongo que ya sabéis que ahora se puede traducir automáticamente casi cualquier página en los mas conocidos navegadores de internet.

Y ahora viene la pregunta del millón que mis lectores se estarán guardando: ¿qué opina este humilde Búho de la Ciencia que parece estar detrás de este asunto del agua hidrogenada?. Pues, por ahora, mantengo un prudente escepticismo cercano a la incredulidad. Y aquí van mis razones. Primero, y sobre todo, porque los tratamientos con hidrógeno en general y agua hidrogenada en particular parecen servir para todo, como puede comprobarse en el número especial del Current Pharmaceutical Design arriba mencionado. Da lo mismo que queramos tratar inflamaciones crónicas, protegernos contra radiaciones ionizantes, tratar desórdenes mentales, enfermedades cardiovasculares, problemas oftalmológicos, problemas derivados del estrés oxidativo de una práctica intensiva de deporte, enfermedades de piel... En la introducción que el Prof. Ohta hace de ese número especial, habla hasta de la multifuncionalidad del hidrógeno a la hora de tratar aspectos ligados al envejecimiento (Alzheimer, demencia, cáncer...)

Por otro lado, las concentraciones de hidrógeno en las diversas formas de administrarlo a los pacientes son muy pequeñas, del orden de las partes por millón (ppm), como hemos visto en las píldoras del Dr. Mercola, y el hidrógeno es, además, extraordinariamente volátil desde cualquier medio. Recordemos, por otro lado, que nuestro organismo puede producir hasta 10 litros de hidrógeno diario que, en su casi totalidad, expulsamos en las flatulencias, así que hidrógeno disponible tenemos. El Dr. Mercola argumenta que tenemos que beber agua con hidrógeno, aunque estemos produciendo mucho de él en el cuerpo, porque según un estudio japonés (jejeje) que no mencionan, cuando se produce hidrógeno continuamente tu cuerpo se habitúa a esa exposición constante. Pero los investigadores han descubierto que el gas hidrógeno es "un "modulador de señal", que funciona mejor cuando se toma de forma intermitente o se "pulsa".

Finalmente, me mosquea el que los partidarios de esta terapia sean esencialmente japoneses, ligados en muchos casos a empresas que han desarrollado los ionizadores. Y que muchos de los artículos que se citan al respecto en la literatura están publicados en revistas sin mucha relevancia (como la india Medical Gas Research) o en revistas de grupos editoriales "depredadores" que ganan dinero a costa de investigadores que tiene que hacer curriculum científico o perecer en el complicado mundo de la ciencia académica actual (como es el caso de la editorial que ha publicado el número especial arriba mencionado).

Pero como siempre os digo no me hagáis mucho caso. Soy ya un viejo desconfiado.

Leer mas...

jueves, 28 de abril de 2022

Vino ecológico

Como probablemente muchos sepáis, el símbolo que veis a la izquierda tiene que ver con alimentos reconocidos como ecológicos por la Union Europea (UE). Pero antes de seguir con el tema que da título a esta entrada, vamos a dejar claro algo que no todo el mundo conoce. Si visitáis esta web de la UE, se puede ver que el título bajo la imagen de la izquierda es "logotipo ecológico de la UE", mientras que eligiendo ver esa página en inglés o francés, el logo aparece bajo la denominación "EU organic logo" y "logo biologique de l'UE", respectivamente. Esto indica que, para la UE, ecológico, organic y biologique (o ecológico, orgánico y biológico, todos en castellano) es exactamente lo mismo. Así que procurad que no os mareen mucho usando esos tres términos. Pero vayamos a lo que interesa en esta entrada, los vinos que llevan en sus etiquetas el logo en cuestión y que cada vez son más.

Hasta 2012, ese logotipo ecológico no podía aplicarse como tal a un vino comercializado en botella porque no había una reglamentación específica al respecto para los vinos. Usando hasta esa fecha el entonces vigente Reglamento (CE) nº 834/2007, lo más que se podía poner en la etiqueta del vino era “Hecho con uvas ecológicas", es decir con uvas cultivadas respetando las normas de la agricultura ecológica. Normas que se basan fundamentalmente en la limitación o prohibición del uso de fertilizantes, herbicidas y plaguicidas, así como la prohibición del uso de transgénicos y de radiaciones ionizantes. Alternativamente, los productores que quieran que sus cultivos sean reconocidos como ecológicos, debían (y deben)  adoptar otros métodos diferentes para mantener la fertilidad del suelo y la salud de las plantas, como la rotación de cultivos, el cultivo de plantas que fijen nitrógeno en el suelo, el empleo de "abonos verdes" (estiércol, purines y otras lindezas) o la elección de técnicas y/o variedades resistentes que fomenten el control natural de plagas para reducir el impacto de las malas hierbas y de los parásitos.

En lo que se refiere a los plaguicidas empleados en el cultivo de viñas, ese Reglamento permite, sin embargo, el tradicional caldo bordelés (Bouillie bordelaise en francés), que contiene más de un 50% de sulfato de cobre con un 12% de cobre puro. Inventado,  como su nombre indica, por las gentes de Burdeos, hace más de un siglo, para combatir los hongos y bacterias que atacan los viñedos. Y el que ha dado lugar al término sulfatar, que tantas veces he oído en mis correrías por La Rioja. El cobre no es precisamente una hermanita de la caridad y basta poner caldo bordelés en Wikipedia para empezar a comprobarlo. Los agricultores ecológicos pueden emplear también insecticidas como el Spinosad, de origen “natural”, producido por la fermentación de una bacteria llamada Saccharopolyspora spinosa. El spinosad es una neurotoxina que afecta a algunos insectos y tiene efectos graves para las abejas.

En cuanto a los fertilizantes, la normativa de 2007 establece para la agricultura ecológica "la prohibición del uso de fertilizantes minerales nitrogenados", es decir todos aquellos que empezaron a fabricarse gracias a la síntesis del amoníaco que Fritz Haber y Carl Bosch introdujeron en la primera década del siglo XX y cuyos antecedentes os conté en esta entrada, una de las que más alegrías me ha dado. ¿Por qué este desapego a esos fertilizantes que han dado de comer a tantos miles de millones de humanos desde entonces y que dejaron a la altura del barro las previsiones catastrofistas de Malthus y otros?. Uno puede visitar páginas dedicadas a la promoción de la agricultura ecológica, como ésta, y encontrar frases grandilocuentes que tiene poco que ver con la evidencia científica y que ocultan que, en el fondo, las alternativas a esos fertilizantes nos retrotraen al pasado.

Más razonable es pensar que el origen de la aversión a esos fertilizantes está en su uso abusivo, por aquello de que la pela es la pela, lo que ha causado problemas medioambientales severos en aquellos sitios en los que la agricultura extensiva se ha propagado. Y tampoco hay que olvidar que la producción de amoníaco, la base de todos esos fertilizantes, consume mucha energía y produce más del 1% de las emisiones globales de CO2. Pero todo puede tener un justo término medio sin necesidad de prohibiciones que no llevan a ningún sitio. O al menos, esa es mi opinión.

Con la publicación en 2012 del Reglamento de Ejecución nº 2003 de la UE se establecieron las condiciones para que los vinos obtenidos con esas uvas ecológicas puedan certificarse, así mismo, como ecológicos y llevar en sus botellas el logo de la UE que ilustra esta entrada. En definitiva, un vino puede definirse como ecológico, orgánico o biológico cuando lo es desde el viñedo (uvas ecológicas) y hasta la bodega. En esta última y para estar de acuerdo con ese Reglamento, se deben utilizar solo productos y procesos autorizados en el mismo, tales como la clarificación del vino con bentonita (una arcilla) o albúmina de huevo (aunque, en este caso, ello hace que el vino sea rechazado por los partidarios de una dieta vegana, al ser un producto que proviene de animales). También está permitida la corrección de la acidez del vino usando ácido tartárico, una corrección interesante para un adecuado color y una buena conservación posterior. Y finalmente, también se permite la adición de sulfitos, aunque estableciendo niveles más bajos que para los vinos que no aspiren a llevar la etiqueta de ecológico. Algo que ya explicamos en más detalle aquí.

En cualquier caso, ¿tiene eso algo que ver con la calidad del vino?. Mi opinión es que no. El logo en la etiqueta sirve para buscar un nicho en el mercado y poco más. Hay que recordar que un 85% aproximadamente del vino es agua, que poca mejora ecológica tiene. Un 13% es alcohol etílico puro, un conocido neurotóxico y cancerígeno, "pecados" imposibles de solucionar con los Reglamentos de 2007 y 2012. Y el 2% restante es un cúmulo de sustancias químicas (cientos, quizás miles) que van acabando en la botella como consecuencia del terreno en el que están asentadas las viñas, la variedad de la mismas, el grado de maduración de las uvas en el momento de la cosecha, los procesos de fermentación alcohólica y maloláctica, la crianza en barrica y hasta la evolución en botella. Y sobre eso, digan lo que digan los vinateros ecológicos, la evidencia científica de que la producción ecológica pueda intervenir en esos procesos es mínima, por no decir nula.

Nota: Esta entrada es un pequeño extracto de una reciente charla titulada La verdadera Química del Vino que impartí hace unas semanas en Tolosa. En el apartado del vino ecológico me basé fundamentalmente en el capítulo 3 del libro de mi amigo JM Mulet "Comer sin miedo" de 2014. Su más reciente obra, "Ecologismo real", es igualmente recomendable en el tema que nos ha ocupado aquí.

Leer mas...

lunes, 18 de abril de 2022

Quemar o calentar tabaco

Aunque soy consciente de que alguna fiel seguidora del Blog me va a saltar al cuello, voy a seguir con la saga de entradas dedicadas a los cigarrillos electrónicos que se inició en agosto de 2008 y que, posteriormente, ha seguido con entradas en noviembre de 2013, abril de 2014 y abril de 2019. Todas ellas estaban relacionadas con esa forma de meterse nicotina al cuerpo que podemos denominar vapeo. Básicamente, una disolución de nicotina y saborizantes, se calienta con un sistema electrónico y el fumador inhala el vapor que se genera de esa manera. El que quiera más detalles que se revise las entradas antes mencionadas. Pero desde mediados de la década pasada, Philip Morris (PM) (y otras tabaqueras) se ha gastado una pasta importante en una nueva alternativa, que es la que pretendo explicar aquí.

Para empezar con una descripción aclaratoria, el nuevo dispositivo electrónico de PM, a diferencia de los vapeadores, contiene tabaco real, la misma fuente de nicotina que en un cigarrillo convencional. Pero, a diferencia de lo que ocurre en este último, el tabaco del dispositivo de PM no se quema sino que se calienta a una temperatura que no supera los 350ºC. Por el contrario, el tabaco en el extremo de un cigarrillo tradicional, una vez encendido, se quema (arde) gracias al oxígeno del aire, produciendo temperaturas por encima de 600ºC. En esas condiciones de temperatura y oxígeno se producen cientos y cientos de nuevas sustancias químicas y partículas que se sabe que tienen consecuencias dramáticas en la salud de los fumadores. La idea que subyace tras la apuesta de PM es que, si no hay combustión y la temperatura es más baja, la producción de todas esas sustancias se reduce.

En la anterior generación de dispositivos de Philip Morris para calentar el tabaco, se utilizaba un sistema como el que se ve en la figura de arriba (que podéis ampliar clicando en ella). El cigarro, más corto que uno tradicional, se coloca en el dispositivo de forma y manera que una especie de lanceta (heating blade en la figura) se inserta en la zona donde está el tabaco. Esa lanceta se calienta con el dispositivo electrónico (pila recargable incluida) y transmite el calor al tabaco, permitiendo al fumador un número determinado de caladas hasta que el dispositivo se apaga. En los dispositivos más modernos, que se han empezado a comercializar en España hace pocas semanas, el calentamiento se produce sin necesidad de la lanceta. Una pequeña lámina de metal (aluminio) está en el centro del tabaco y esa lámina se calienta por un proceso de inducción electromagnética (los de PM no se privan de tecnologías).

En cuanto al tabaco que se calienta hay que decir que, a diferencia de un cigarrillo convencional donde se usan hojas de tabaco cortadas en pedazos pequeños, el tabaco del dispositivo de PM se muele y se reconstituye en láminas o hebras como las que veis en la foto de la izquierda, obtenida tras abrir un cigarro ya utilizado y donde también se ve la lámina metálica que ha calentado el tabaco. Las hebras de tabaco de uno de estos cigarros pesan del orden de 320 mg frente a los 550-700 mg de los cigarrillos convencionales. Otros componentes del cigarrillo, que podéis ver en la figura del inicio son un filtro de polímero para enfriar el aerosol (humo) y un filtro de boquilla de acetato de celulosa que imita el aspecto del de un cigarrillo convencional. Además, un tubo también de acetato pero hueco separa la zona de tabaco y el filtro de polímero.

Todo lo anterior figura en el marketing sobre el producto de la tabaquera y, dada la mala fama de todas ellas por su gestión en tiempos pasados de las evidencias científicas que relacionaban el cáncer y el tabaquismo, puede hacer que muchos vean en estos dispositivos un último intento de esas empresas por no desaparecer por completo, ante regulaciones cada vez más exigentes en torno al tabaco. Y puede que no les falte razón.

Pero hay que contar aquí que Philip Morris recibió un importante respaldo en julio de 2020, que se ha actualizado el 11 de marzo de 2021, cuando la Food and Drug Administration (FDA) americana emitía una orden de concesión de riesgo modificado autorizando a la tabaquera la comercialización de un dispositivo, que en la orden llaman IQOS 3, como consecuencia de que existía evidencia científica de las tres aseveraciones siguientes: "Ese sistema calienta el tabaco, pero no lo quema. Esto reduce significativamente la producción de productos químicos nocivos y potencialmente dañinos. Y los estudios científicos han demostrado que cambiar completamente de los cigarrillos convencionales al sistema IQOS reduce significativamente la exposición a productos químicos dañinos o potencialmente dañinos". Esa orden de riesgo modificado es efectiva hasta el 7 de julio de 2024. Habrá que ver qué pasa después. Y, como no podría ser de otra manera, en el documento que os he enlazado, la FDA deja claro, literalmente, que esta acción no significa que este producto sea seguro o "aprobado por la FDA". No hay productos de tabaco seguros y aquellos que no los consumen no deben empezar.

Supongo que no necesito aclarar que no recibo estipendio alguno de Philip Morris por contaros estas cosas curiosas. Mas bien al contrario, es la tabaquera la que recibe mi dinero cada vez que compro un paquete de Marlboro.

Leer mas...

Powered By Blogger