lunes, 22 de abril de 2013

De papel y papeleros...

Puede que este post hunda sus raíces en el hecho de que mi casa paterna esté en Hernani, un "indómito" municipio en el que las papeleras han jugado un papel importante en su desarrollo a lo largo del siglo XX, papel que puede hacerse extensivo a otros municipios guipuzcoanos. Cualquier habitante en esos pueblos tiene alguien cerca que, directa o indirectamente, ha vivido (o vive) de las papeleras. Y yo no me escapo a esa regla. Pero puede que el post se deba más a mi natural escepticismo ante casi todo lo que parece socialmente aceptado. Sea por uno u otro motivo, el caso es que el logo que ilustra esta entrada no ha estado nunca entre mis favoritos. Y eso que no es de la versiones más drásticas. Otras incluyen hasta el número de resmas de papel que se fabrican a partir del corte de un árbol.

Puestos a poner algo similar al final de un email yo abogaría por una versión sustancialmente distinta: Puede Ud. imprimir este email si lo considera necesario. El papel es un producto biodegradable, reciclable y sostenible, fabricado a partir de la celulosa de los árboles. Los bosques bien gestionados proporcionan millones de puestos de trabajo y son buenos para el medio ambiente al proporcionar aire limpio y agua, constituyen el mejor habitat para la vida salvaje y son un perfecto sumidero de carbono. Gracias por contribuir a esa buena gestión que hace que hoy tengamos en Europa muchos más bosques y árboles que hace sesenta años". Tiene que quedar claro que dicho párrafo no implica el justificar un desperdicio desordenado del papel ni de ningún otro material, pero también es evidente que la opción drástica de no imprimir no tiene que nada que ver con salvar el planeta o los bosques, sino, en lo que a los bosques se refiere, más bien lo contrario. El que no me crea, puede leer este sencillo folleto de la European Environment Agency, en el que queda claro que la superficie cubierta por bosques en explotación ha venido creciendo regularmente en Europa a lo largo de los últimos sesenta años, así como también el número de árboles. Y, añado yo, ya sabemos lo que en algunas zonas de España ha supuesto el abandono de dichas prácticas y la falta de mantenimiento de algunos bosques.

Ya sé que alguno de mis habituales lectores se estará preguntando qué mosca me habrá picado en esta mañana luminosa de abril para meterme yo solito en lo que, probablemente, es un avispero. Pero lo cierto es que lo que antecede no es de mi cosecha. Es casi la traducción literal, con algunas adaptaciones a mi entorno próximo, de varios párrafos de un artículo de opinión publicado por The Wall Street Journal hace casi dos años, titulado "Save a Forest: Print Your Emails" y firmado por Chuck Leavell y Carlton Owen. El artículo termina con una frase rotunda: Nosotros apreciamos y aplaudimos a la gente sensible a los problemas medioambientales. Los dos amamos los bosques y somos entusiastas defensores del medio ambiente. Pero vamos a seguir imprimiendo emails cuando sea necesario sin sentirnos culpables.

Claro que quizás haya algún interés oculto. Según lo que reza el pie del artículo del WSJ, el Sr. Leavell es músico, ecologista y dedicado al negocio de la madera. El Sr. Owen es un ingeniero forestal, biólogo de la vida salvaje y Director Ejecutivo de la Fundación Americana para la Silvicultura y las Comunidades. Pero en su descargo diré que también "salir en la foto" es un interés oculto de algunos de los que imponen el uso de logos como el mencionado arriba o se apuntan a ello.

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lunes, 15 de abril de 2013

Otra sobre botellas de plástico

Ya me hubiera gustado darme una vuelta por Las Vegas, la pasada segunda semana de marzo, para asistir al Symposium sobre Bioplastics: The Reinvention of Plastics, donde se dieron cita gentes de la Universidad y de grandes empresas preocupadas por los envases en materiales plásticos. Pero entre que ando un poco vago para los viajes y, sobre todo, porque esas semanas estaba forradito a clases, la cosa se quedó para otra ocasión. Que quizás no esté muy lejana porque hay en Bruselas, a finales de mayo, otro evento titulado From Biobased Polymers to Bioplastics que también promete cosas interesantes, tanto científica como industrialmente. Pero, mientras tanto, tengo un par de colegas americanos que si estuvieron en Las Vegas, con los que he intercambiado información sobre el evento y que ahora comparto.

Lo que más me ha llamado la atención, es su feeling de que los grandes grupos que necesitan envasar sus productos están dejando de hablar de plásticos biodegradables y fijando su atención en los denominados bioplásticos. Para los que quieran repasar estos conceptos, hay una entrada en este Blog, de setiembre de 2011, que pueden visitar pero, para ahorrarles el trabajo y contado en ocho líneas, un polímero biodegradable es el que acaba desapareciendo en el medio ambiente en un espacio temporal corto y por acción de microorganismos, mientras que un bioplástico es el que se ha obtenido, total o parcialmente, de biomasa renovable. Y aunque ambos juegan con el marketiniano concepto bio las cosas no son asimilables. Y así, el bio-polietileno, un bioplástico, es exactamente igual en su comportamiento al polietileno que proviene del petróleo y, por tanto, no biodegradable. Mientras otros polímeros, como la policaprolactona, que se obtiene del petróleo, son claramente biodegradables.

Esa pérdida de interés por los biodegradables nace de dos razones fundamentales: su reciclado es complicado en la mayoría de las instalaciones actuales y, dos, con los bioplásticos se puede hacer lo mismo que con sus homónimos derivados del petróleo pero con el valor añadido de su sostenibilidad en términos del anhídrido carbónico. Por el contrario, empezar a trabajar con los biodegradables es toda una aventura, tanto en términos de propiedades como de suministro regular (algo capital para los vendedores de envases a gran escala).

En ese Symposium se han presentado bioplásticos muy interesantes, como una poliamida (nylon) 610 en la que el ácido sebácico necesario para su síntesis se ha obtenido a partir del odioso (para los niños de los sesenta) aceite de ricino (castor oil). Polimerizado con hexametilen diamina, derivada del petróleo, hace que la poliamida final contenga un 60% de su estructura obtenida de fuentes renovables. Aunque el nylon en cuestion no es biodegradable, al menos en términos estrictos.

La otra gran conclusión de la reunión en la ciudad de las apuestas es que Coca-Cola parece ir ganando a Pepsi la batalla de las botellas obtenidas 100% a partir de materias primas renovables como la biomasa. El que repase este Blog poniendo la palabra Coca Cola en el buscador de arriba podrá ver que, a lo largo de estos años, he ido dejando constancia de la encarnizada carrera entre los dos gigantes de la Cola a la hora de vender su botella como 100% sostenible.

En su día, Coca Cola estableció alianzas con tres empresas de I+D (Virent, Gevo y Avantium). Pues, al menos la última, tiene ya patentado y en fase de planta piloto un proceso en el que, partiendo de diversas fuentes de carbohidratos (p.e. fructosa), puede llegar a la obtención del llamada ácido furandicarboxílico (FDCA), al que se puede hacer reaccionar con etilenglicol, hoy también disponible de fuente biomasa, para producir así el polietilen furanoato (PEF), un poliéster de similares (e incluso mejores) propiedades que el clásico PET, omnipresente hoy en día en todas las botellas de aguas y bebidas carbónicas.

El nuevo material tiene mejores propiedades barrera al oxígeno, al anhídrido carbónico y al vapor de agua, algo que resuelve algunos problemas clásicos del PET, como es el asunto de no poder emplearlo en el envasado de cerveza, so pena de cargarse las propiedades de la misma por la acción del oxígeno que atraviesa las paredes de la botella. Tiene algunas propiedades mecánicas mejores que las del PET e, incluso, se puede mezclar con éste, favoreciendo su reciclado conjunto mientras ambos compartan el mercado.

Avantium tiene ya una planta de 40 toneladas/año en Geleen (Holanda), el pueblo de mi amigo Ludo Kleintjens, y pretende tener operativa una planta de 300-400 toneladas/año en 2017/2018. Así que, si todo va bien, no digais que el Búho no avisó con tiempo.

Pero, que quede claro, el PEF no es biodegradable. Así que los conspiranoicos que trabajan por la eliminación total de los plásticos van a tener otra diana a la que disparar. Y ya me repateadar datos al enemigo.

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martes, 2 de abril de 2013

Rectificando, que es de sabios....

Desde que conozco a mi amigo José Manuel López Nicolás y le leo en sus certeras entradas en el Blog Scientia, me ha venido runruneando la idea de que uno de los dos estaba equivocado. Yo siempre he hablado de Quimifobia y él de Quimiofobia. Pero las cosas van al ritmo que la vía diaria permite y solo hoy, martes de Pascua, despues de leer su entrada sobre los alimentos infantiles "sin porquerías" y la rectificación de la conservera HERO de su eslogan, he decidido solventar el problema. Así que, a través de Twitter, he enviado un tuit a la Fundéu BBVA, la Fundación del Español Urgente, una institución sin ánimo de lucro que tiene como principal objetivo impulsar el buen uso del español en los medios de comunicación (anda y que no tienen trabajo...). Y, en menos de veinte minutos, me han contestado como veis debajo:
Así que las cosas han quedado claras y he corregido en un santiamén la propia cabecera del Blog, como se puede ya apreciar, así como la frase con la que me presento en mi perfil de Twitter. Pero es obvio que no voy a poder corregir las decenas o cientos de veces que he empleado las palabras quimifobia y quimifóbico a lo largo y ancho del Blog o de mis charlas. 
Quede por tanto esta entrada como constancia de mi error, con gracias a la FUNDÉU por su diligencia en preservar el buen uso del castellano.

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jueves, 28 de marzo de 2013

Hierbas para los sofocos

El cohosh negro, también conocido por los más botánicos nombres de Cimifuga racemosa o Actaea racemosa, es una planta con un largo historial en lo relativo a usos medicinales. Desde que los galenos decidieron abandonar, por peligrosa, la llamada terapia hormonal sustitutoria, empleada para combatir los molestos síntomas asociados a la menapausia, la venta de esta hierba (más bien de sus raíces) se ha disparado en todo el mundo, particularmente en EEUU, donde ya los indios la usaban para combatir una larga lista de enfermedades. No voy a hablar sobre si la Cimifuga funciona o no a la hora de combatir los cabreantes sofocos, que ando rodeado de ginecólogos y matronas y puede que me lleve un currito por entrar en territorios que me son ajenos.

Hace unos años, aparecieron una serie de estudios epidemiológicos que parecían indicar que el consumo de este suplemento alimentario (como es vendido en EEUU y Canadá) podía relacionarse con daños en el hígado. En respuesta a esas inquietudes, la Agencia de Salud canadiende analizó varias muestras de productos vendidos como Black Cohosh, encontrándose con la sorpresa de que varios de ellos no contenían Cimifuga racemosa sino otras variedades más baratas de Cimifuga, originarias de Asia.

El resultado anterior podría parecer irrelevante y propio de un mercado global que busca el suministro más barato, pero no lo es. A diferencia de la farmacología de síntesis química, la basada en plantas da lugar a productos finales sumamente complejos. Y así, en las raíces de nuestra Cimifuga se han llegado a detectar hasta 42 glicósidos triterpénicos y 11 diferentes compuestos fenólicos como el ácido cafeico, habitual en muchas plantas. La cosa se complica aún más porque, incluso con plantas idénticas, las composiciones de los productos finales pueden ser diferentes dependiendo de cómo se ha llevado a cabo el procesado de las raíces de la planta, desde que se cosechan hasta que se comercializan en diversas presentaciones, despues de un correcto secado y triturado.

El asunto de la Cimífuga es un caso representativo de los problemas con los que se están encontrando las agencias de Salud a la hora de establecer métodos analíticos que aseguren la inocuidad de estos preparados de herbolario. La complejidad se ha reflejado en el programa AMRM (Analytical Methods and Reference Materials) puesto en marcha por la Oficina para Suplementos Dietéticos del Instituto Nacional de la Salud (NIH) en colaboración con la FDA y otros organismos, todos ellos americanos. Con ese protocolo, los últimos años han visto muchos trabajos científicos en los que, usando las técnicas analíticas más sofisticadas, han tratado de identificar perfiles representativos de plantas como la Ginkgo biloba, usada en tratamientos para la memoria, las variedades de canela usadas en bronquitis o trastornos intestinales o la tristemente famosa Ephedra sinica, usada en tratamientos para perder peso y en atletas de alto nivel, de la que ya hablamos en este Blog.

Pero aún y así, la cosa es realmente intrincada por las razones que he mencionado más arriba. Hay que buscar entre la compleja composición química de uno de estos productos, moléculas que resulten marcadoras exclusivas, bien de las especies que interesan o bien de las especies a evitar. Solo así es posible determinar si lo que nos están vendiendo como Cimifuga racemosa es la que no ha ocasionado problemas a sus consumidores a lo largo de los siglos o es la Cimifuga de origen asiático que podría estar en el origen de algunos problemas.

Vamos, que igualico que el ácido ascórbico (Vitamina C, Redoxon)....

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domingo, 17 de marzo de 2013

De Rajastán a la Modernist Cuisine y al fracking

La Cyamopsis tetragonoloba es una leguminosa que tiene una gran variedad de usos. Como en otras leguminosas, sus raíces son capaces de fijar el nitrógeno del aire en forma de  compuestos nitrogenados que los animales (que no tenemos esa capacidad de transformación del nitrógeno) necesitamos para fabricar nuestras necesarias proteínas. Esa fijación fertiliza también el suelo en el que esas leguminosas crecen. Sus semillas son una especie entre alubias y lentejas que contienen galactomanano (goma guar), un polisacárido que forma geles en agua fría. Las semillas se han utilizado desde hace siglos como forraje para animales y también para alimentación humana en países como Pakistán, el mayor productor mundial de esta leguminosa. Por todas estas propiedades, así como por su resistencia a insectos y sequías, no es raro que diversas organizaciones gubernamentales y supranacionales hayan tratado de introducir este cultivo en zonas áridas de la India, Sudán o Zimbabwe.

La goma guar se extrae de esas leguminosas, tras adecuados tratamientos de las semillas, que incluyen la hidratación, la trituración, el secado y otros procesos más complicados. El polvo resultante ha encontrado numerosas aplicaciones en el mundo occidental. Y así, por su alto contenido en fibra ha sido empleada en problemáticas ligadas a un mal funcionamiento intestinal, en forma de laxantes y otros usos, así como en algunas dietas para diabéticos y para perder peso.

En el ámbito de la industria alimentaria, la goma guar se comercializa como aditivo alimentario E421 y es muy habitual en bollería, como espesante de yogures, quesos líquidos o helados. También es fundamental en condimentos y aliños preparados, puesto que contribuye a mantener la tersura de los vegetales incluidos en esos aliños. Es, en definitiva, un miembro más de la familia de los aditivos denominados hidrocoloides, de los que hemos hablado varias veces aquí (y mucho más en lamargaritaseagita del colega Jorge Ruiz). Un hidrocoloide menos conocido, eso si,  que la goma arábiga de los chuches, la goma xantana o la metil celulosa con la que el difunto Santi Santamaría complicó la vida a otros cocineros con estrellas en 2008. Pero hay muchas recetas de esa Modernist Cuisine que llevan goma guar.

Ahora me entero, gracias al Blog de Antón Uriarte (en el que leo cosas muy interesantes sobre el CO2 de las que algún día hablaremos) que el Rajastán hindú lleva camino de convertirse en una economía emergente, gracias a que la goma guar es una de las contadas sustancias químicas que se emplean en el proceso de fracking (perforaciones a muy bajas profundidades) para obtener gas natural o petróleo. Dada la rapidez con la que se está implantando está técnica en amplias zonas de EEUU, la demanda de productos relacionados con ella se ha disparado y, en el caso de la goma guar, ha hecho que su precio en los mercados de materias primas se haya multiplicado por diez en los últimos años.

Dice mi Santa que el porvenir culinario de la goma guar está tocado. Amen de llevar sobre sus espaldas un denostado E, se usa encima para extraer petróleo. Pero me da que a los de Rajastán les va a dar igual.

P.D. Esta es la entrada 360 de este Blog que el pasado día 28 de febrero cumplió siete añitos. Pero ando tan liado que se me pasó el aniversario.

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