Sellos y Gominolas
En una entrada de junio de 2006 explicaba yo los azúcares o carbohidratos y diferenciaba las estructuras químicas de monosacáridos como la glucosa, disacáridos como la sacarosa (el azúcar normal) y de polisacáridos como el almidón. De todos ellos extraemos los humanos el "combustible" base para nuestro "motor". Allí quedaba claro que el número de posibles polisacáridos es muy grande y que, en muchas sustancias que se dan en nuestro mundo, es normal encontrar complejas mezclas de estos polímeros a los que denominamos naturales para diferenciarlos de los que los humanos producimos en el laboratorio o en las industrias.Una de esas sustancia que puede denominarse como mezcla de polisacáridos (aunque lleve además otras cosas como proteínas) es la denominada goma arábiga. Se le ha seguido la pista hacia atrás hasta el tercer milenio antes de Cristo, el tiempo de los antiguos egipcios, que comerciaron con ella y la usaron como aglomerante de pinturas y como adhesivo en sus ilustraciones jeroglíficas. Está también documentado su uso, igualmente como adhesivo, en los tejidos de lino usados para embalsamar las momias.
La goma arábiga se obtiene de algunos tipos de acacias como la Acacia senegal o la Acacia seyal que la emplean en un mecanismo natural de defensa. Cuando la corteza de estos árboles es dañada por algún agente exterior, la planta exuda una disolución acuosa de la goma y sella la herida, previniendo a ésta contra infecciones o la deshidratación. La disolución se seca al aire dejando unas costras sólidas que pueden recolectarse fácilmente. En las actuales plantaciones esas heridas se provocan deliberadamente, como pasa en las plantaciones de caucho, practicando pequeñas incisiones en la corteza y recogiendo el exudado.
Desde un punto de vista químico y como se ha mencionado arriba, la goma arábiga es una compleja mezcla de polímeros naturales, polisacáridos y glicoproteinas, aunque los primeros, en forma de galactosa y arabinosa son los más abundantes. La característica más notable y que le ha abierto muchas aplicaciones es que se trata de una sustancia comestible. De hecho, en la lista de sustancias permitidas para la alimentación por las CCEE figura como aditivo E-414 y, por ello, se ha usado y se usa en golosinas como las gominolas, chocolatinas, refrescos sin alcohol, chicles, etc. En el Léxico científico gastronómico, recientemente publicado (2006) por la Fundación Alicia (parte de ese entramado económico-mediático que ha generado Ferrán Adriá y su El Bulli), la goma arábiga aparece como una de las sustancia en investigación, aunque se apuntan los usos que de ella ya se han hecho, desde hace años, en la industria alimentaria, donde se la ha empleado como aditivo en salsas y sopas, en el recubrimiento de cacao y chocolate, etc.
Ese mismo carácter de sustancia inocua para el organismo humano la convirtió durante años en elemento insustituible como adhesivo en los sellos de correos.
Y así, está perfectamente documentado el hecho que el primer sello acuñado en Inglaterra en 1840 (el famoso penny black) ya se pegaba a los sobres gracias a la goma arábiga.Depositada en forma de filme en la parte trasera del sello, permitía que esa superficie fuera ensalivada como fase previa a su pegado, sin que el usuario sufriera daño alguno, aunque su presencia se hacía notoria en nuestra lengua. Esa sensación no se si la tienen mis jóvenes lectores que no escriben cartas sino emails y, por tanto, no tienen que echarlas al buzón con su correspondiente sello. Además, hoy en día, los sellos llevan los llamados adhesivos de contacto (tengo un post medio pergeñado al respecto) a base de polímeros sintéticos y no hay que andar dando lengüetazos que siempre queda poco fino.
El proceso de pegado es además reversible ya que el filme que une el sello y el sobre puede disolverse en agua, permitiendo despegar uno y otro. Todos los que hemos hecho en el pasado colecciones de sellos (el Búho fue filatélico incipiente, de los que el domingo iba a la plaza de la Consti a cambiarlos) recordamos nuestros recipientes con agua y con sobres de los que despegar sus franqueos.






