sábado, 23 de febrero de 2008

Parafernalia química para un chef

Jorge Ruiz es un profesor de Tecnología de Alimentos en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Extremadura al que no conozco personalmente, pero todo se andará. Más detalles sobre su historial académico y científico puede verse en su página web. Pero lo que yo sigo de manera habitual desde hace unos meses es un blog en el que él participa explicando, entre otras cosas de su ámbito profesional, sus experiencias en el ámbito de la gastronomía. Los lectores que han seguido el Blog del Búho saben de mis escarceos con el laboratorio de Juanmari Arzak. Nada que ver con la actividad de Jorge, entre otras cosas porque él sabe de qué habla en aspectos de tecnología de alimentos y es un experto que se codea con la crème de la restauración española. Por el contrario, yo soy un pretendido especialista en polímeros que, en plan advenedizo, me divierto, de cuando en cuando, con los piraos del Alto de Miracruz que me dejan que les cuente mis batallitas, a ver si ellos pescan algo que les sirva para su volcánica imaginación culinaria. Pero, no nos enrollemos que éste es un corto post de fin de semana.

En la entrada que Jorge (que usa el seudónimo Orges) colgaba el pasado domingo 17, he encontrado algo que puede interesar a unos cuantos de mis suscriptores que están interesados en la relación entre químicos y cocineros. Surfeando en un Blog que se llama Popular Science mi colega extremeño ha encontrado un par de entradas muy interesantes que él, inteligentemente, ha relacionado entre sí. En la primera de ellas nos presenta un post que se inicia con una foto que, como dice el propio Jorge, no tiene desperdicio. El bautizado como Doctor Delicius, Dave Arnold, es una especie de guru en eso que algunos han bautizado como gastronomía molecular y que, en el fondo, no es más que aplicar a la cocina de autor conceptos y técnicas que se han venido utilizando desde hace tiempo en laboratorios de química y en la industria alimentaria avanzada.


Y para muestra varios botones. En la segunda entrada, se muestran una serie de fotografías de cachivaches que muchos de mis lectores reconocerán enseguida: balanzas, agitadores, rotavapores, etc. Ahora que, otra vez, vamos a cambiar de plan de estudios en mi Facultad no se si proponer a mis autoridades académicas el iniciar algo bajo el epígrafe de Química Culinaria. Tenemos ya la instrumentación adecuada.......

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