martes, 29 de enero de 2019

Una entrada documentada con bibliografía homeopática

A finales del siglo XVIII, el "padre de la homeopatía", Samuel Hahnemann, empezó a investigar nuevas formas de curar, basadas en la idea de que cualquier sustancia que causara a una persona sana síntomas parecidos a una enfermedad, podía curar a un enfermo de esa dolencia. Y, para ello,  empleó preparados que contenían sustancias peligrosas, como los alcaloides de las bayas de belladona, la apitoxina de las abejas muertas o disoluciones de sales de mercurio. Estos y otros preparados tenían efectos indeseados en las personas sanas que le servían para experimentar e, incluso en muchos casos, agravaban los síntomas de las enfermas. Así que, como contaba en 2009 en la Revista Médica de Homeopatía [Rev Med Homeopat 2, 25-30 (2009] el médico homeópata Isidre Lara, Hahnemann empezó a diluir esos preparados con agua o mezclas alcohol/agua, "obteniendo, como era lógico esperar desde nuestra perspectiva actual, que esa reducción de dosis conllevaba, junto a la reducción de toxicidad, una reducción también de su poder medicinal".

Pero como cuenta el propio Lara: “Al genio creador de Hahnemann se le ocurrió utilizar otra técnica en la preparación de los medicamentos, la llamada dinamización por sacudimiento manual de cada dilución progresiva.[....] El sorprendente resultado que pudo observar fue que las sustancias medicinales así dinamizadas mantenían la reducción de su toxicidad (debido a la dilución), pero, en cambio, no sólo no se reducía su poder medicinal, sino que, al contrario, esta aumentaba ostensiblemente”.

Para explicar ese contrasentido, Hahnemann formuló la hipótesis (sigamos con Lara): “....de que el poder medicinal desarrollado en las sustancias mediante los procedimientos de dilución y dinamización (potenciación), estaba en relación con un factor inmaterial, la energía o fuerza vital de la sustancia, que no respondía a las leyes de la Química conocida hasta ese momento”. Aclaremos que la energía vital es un concepto ligado al vitalismo, una doctrina filosófica imperante en la época de Hahnemann. Hoy, una parte de la comunidad homeopática [véase, por ejemplo, G. Fernández Quiroga y J. M. Marín Olmos, Rev Med Homeop 4, 25-29 (2011)], parece querer abandonar ese concepto al considerarlo “una rémora en nuestro intento de comunicarnos con las demás disciplinas científicas y, sobre todo, para clarificar la nuestra”.

Pero diluir muchas (muchísimas) veces, como es habitual en los remedios homeopáticos que las farmacias siguen vendiendo, tiene el inconveniente de entrar en colisión frontal con conceptos tan implantados en la Química moderna (y que no existían en tiempos de Hahnemann) como el número de Avogadro o el mol. Algo que se reconoce incluso en medios próximos a la homeopatía. Paolo Bellavite, Profesor de Patología General de la italiana Universidad de Verona, con amplia bibliografía sobre la homeopatía, lo explica de forma paladina en un artículo de 2014 [Homeopathy 103, 1-24 (2014)]: “Los efectos de las altas diluciones nos llevan fuera del reino de la farmacología clásica para enfrentarnos a fenómenos que pueden parecer inexplicables. [….] Con ayuda del número de Avogadro, un cálculo sencillo nos muestra que después de una dilución C12, será cada vez más improbable que encontremos una sola molécula por litro de la sustancia original contenida en la tintura madre”. Y, como probablemente sepan mis lectores, muchos de los remedios mas vendidos en homeopatía van a diluciones C30 e incluso a C200.

El problema de la eficacia de las altas diluciones también preocupó al médico francés Jacques Benveniste, reputado científico en el ámbito de los mecanismos de las alergias y las inflamaciones. En su ya famoso artículo en Nature [Nature 333, 816-818 (1988)], cuya génesis expliqué con mucho detalle aquí, y debido a la influencia que la homeopatía tuvo en ese trabajo en forma de financiación y doctorandos, se usaron altas diluciones habituales en homeopatía, preparadas, además, por dilución sucesiva y agitación. En uno de los párrafos de las conclusiones finales de ese artículo, los investigadores reconocían que sus diluciones estaban más allá del número de Avogadro y que no podían existir en ellas ninguna de las moléculas originales (en su caso eran anticuerpos). Sin hacer mención expresa al posible papel de la agitación, los autores especulaban que alguna información tendría que transmitirse de esos anticuerpos a las sucesivas diluciones para provocar, posteriormente, los efectos observados. Y como trabajaban con disoluciones acuosas, el papel del agua se tornaba fundamental.

De ese artículo y esa especulación surge el famoso concepto mediático de la memoria del agua, para explicar que el líquido por excelencia pueda guardar y transmitir información derivada de las moléculas que, originalmente contenidas en la llamada tintura madre, se perdieron en el transcurso de las muchas diluciones. Han transcurrido treinta años desde el artículo de Nature y del concepto de la memoria del agua y el ámbito próximo a la homeopatía sigue utilizando métodos experimentales y proponiendo teorías para explicar ese fenómeno de almacenamiento y transmisión de información en las diluciones homeopáticas. Un artículo de 2015 de un referente de la homeopatía, el profesor australiano Jurgen Schulte [Homeopathy 104, 305-310 (2015)], repasaba los últimos veinte años de investigación en esos asuntos, concluyendo que durante ese período "los métodos experimentales empleados han sido más sofisticados, aunque lo mismo no se puede decir sobre el soporte subyacente de los modelos teóricos y simulaciones".

Si nos centramos en los argumentos de Benveniste para explicar los resultados de su artículo en Nature, en él se especulaba con que la información pudiera almacenarse en los agregados o clusters que sabemos que el agua líquida forma mediante enlaces de hidrógeno entre sus moléculas individuales. Esa hipótesis fue pronto desechada por el propio Benveniste y lo ha sido también por artículos más recientes [J. Teixeira, Homeopathy 96, 158-162 (2007)]. Y su posible papel resultaría aún más inexplicable cuando, como en el caso de la preparación de los gránulos homeopáticos, el agua se elimina [M.F. Chaplin, Homeopathy 96, 143-150 (2007)].

La segunda hipótesis de Benveniste fue que esa información pudiera almacenarse y propagarse mediante algún fenómeno electromagnético, en lo que llamó Biología digital. Tras la muerte de Benveniste esa idea ha vuelto a aparecer de la mano de otro ilustre científico francés, Luc Montagnier, Premio Nobel de Medicina en 2008 por su descubrimiento del virus del SIDA. A partir de 2005, usando un dispositivo diseñado por el propio Benveniste y colaborando con uno de los miembros del Grupo de éste (J. Aïssa), detectaron y registraron señales electromagnéticas que identificaron como derivadas de restos de ADN de algunas bacterias, señales que se seguían dando tras diluir y agitar las disoluciones hasta ciertos niveles que, en general, no llegan al C12 que Bellavite mencionaba. [Interdiscip. Sci. Comput. Life Sci. 1, 81-90 (2009)].

Para explicar esa capacidad del agua de almacenar y emitir las señales electromagnéticas producidas por el ADN, Montagnier echa mano [Electromag. Biology and Medicine 34, 106-112 (2015)] de un modelo teórico sobre el agua que data de 1988, propuesto por el grupo del Profesor italiano Giuliano Preparata [Phys. Rev. Lett. 61, 1085 (1988)], con el que ya Benveniste había entrado en contacto en los primeros años noventa. En ese artículo se introducen los llamados Dominios Cuánticos Coherentes, difíciles de explicar a este nivel aunque puede intentarse de la mano del Prof. Marc Henry, un prestigioso químico de la Universidad de Estrasburgo, habitual, como Montagnier, en Congresos de Homeopatía. En un artículo publicado en el verano de 2017 [Rev Med Homeop 10, 41-52 2017)] Henry decía: “Por tanto, un dominio de coherencia se compondría de una gran cantidad de moléculas de agua con un comportamiento colectivo coherente. De su tratamiento cuántico pleno se deduciría que el agua en fase líquida debería considerarse un medio nanoestructurado en esos dominios y no un líquido homogéneo”. Y para explicar lo del comportamiento colectivo coherente, proponía el ejemplo de las bandadas de pájaros, como la de la foto que ilustra esta entrada.

Sin embargo, el modelo de Preparata y colaboradores basado en esos dominios de coherencia es eso, un modelo teórico, uno más de los muchos existentes para explicar las inusuales propiedades del agua. Y, por ahora, no parece que ni las medidas experimentales ni las simulaciones por ordenador avalen la pretensión de que en el seno del agua puedan crearse estructuras como las mencionadas por Henry. Así lo parece reconocer él mismo en el artículo citado: “Lamentablemente, dicha predicción teórica parece estar en completo desacuerdo con medidas realizadas por Resonancia Magnética o Difusión de Neutrones que, en su lugar, apuntan a una estructura homogénea del agua……”.

Como alternativa al modelo de Preparata, Henry propone en su artículo un nuevo y "plausible" modelo, en el que los dominios cuánticos coherentes no existen en forma de colectivos de moléculas de agua en tres dimensiones (como ocurría en el de Preparata), sino que forman capas en dos dimensiones sobre la superficie de las minúsculas burbujas que se generan en el proceso de agitación violenta tras cada dilución. No voy a profundizar tampoco con estos tecnicismos pero baste decir que, a Henry, le sirven para construir ese nuevo modelo, con el que viene a concluir que, gracias a esa organización, el agua es un gigantesco almacén de información digital que puede, además, ser transmitida a los organismos vivos. Esa inusitada capacidad del agua vendría a ser, según Henry, la explicación cuántica al concepto de "la fuerza dinámica inmaterial, utilizando el vocabulario de Hahnemann".

Y merced a esa capacidad, reaparece en escena la sorprendente acción de la agitación violenta tras cada dilución, mencionada al principio de esta entrada como otra de las grandes aportaciones de Hahnemann. El 16 de noviembre de 2016, la Asociación Vasconavarra de Médicos Homeópatas celebró en Donosti una Jornada titulada “Evidencias científicas de la homeopatía” en la que se resumieron los resultados más relevantes del Congreso Nacional de Homeopatía celebrado en la misma ciudad en mayo de ese año y en el que habían participado como ponentes estrella tanto Montagnier como Henry. En una entrevista en el Diario Vasco, el portavoz de esa asociación, resumía las aportaciones de este último diciendo que: “Lo que se ha demostrado ahora gracias a la física cuántica es que se forman nanoburbujas, y entre ellas se crean capas, estructuras nuevas, llamadas dominios de coherencia, que es donde se acumula la información. Cuanto más diluyes mas estructuras hay, más nanoburbujas y más capacidad de almacenar información”.

La última frase que he resaltado en negrita parece solucionar, definitivamente, el problema de la eficacia de las altas diluciones, merced a la agitación. Pero todo lo que ahí se aduce no son, al menos por el momento, evidencias científicas. Son solo predicciones derivadas del modelo teórico de Henry que deben comprobarse experimentalmente. Y, por ahora, nadie ha comprobado experimentalmente que, en la superficie de las burbujas que se forman al agitar las disoluciones, se creen los Dominios Cuánticos Coherentes de dos dimensiones que propugna Henry como base de su modelo. Y si no puede demostrarse que esos Dominios existan, el resto (acumulación de información, interacción con organismos vivos) es pura especulación.

Personalmente, y para terminar, siempre me ha sorprendido esa insistencia con la estructura del agua líquida como recurso último para explicar la eficacia de la homeopatía porque, como dice Schulte en uno de los artículos ya mencionados, "aunque el agua pura es ideal para estudiar las estructuras inducidas por la dinamización, el agua pura rara vez se usa en la práctica de las preparaciones homeopáticas".

He aprovechado esta entrada para agrupar en la etiqueta Homeopatía, que aparece a la derecha, todas las entradas que he dedicado en este Blog al tema, desde hace la friolera de doce años. Creo que, por ahora, no volveré a escribir más sobre el asunto. 

8 comentarios:

Luis A. dijo...

Joder Búho, esta vez ha sido dificil llegar hasta el final.

Yanko Iruin dijo...

Lo siento amigo. Pero he querido dejar en una entrada mis pensamientos actuales sobre la homeopatía. Podía no haberlo publicado y guardármelo para mi solo pero saber que lo iba a publicar me ha obligado a hilar más fino.
Gracias por la sinceridad.

Felipe dijo...

Yo en cambio creo que no es necesario hilar tan fino, sino tirar por el camino de en medio. Me explico.

Se pueden inventar teorías físicas sobre los supuestos mecanismos de actuación de la homeopatía que sean de comprobación directa cada vez más difícil. Una microestructura cuántica del agua que le dé memoria no es algo que se pueda simplemente ver con un microscopio.

Ni falta que hace. Tú haces ensayos clínicos bien hechos (a doble ciego, sin fallos metodológicos, "reproducibles", etc.), y, si no hay efecto significativo, dan igual las teorías físicas que inventen. A mí me pueden parecer (me parecen) ridículas las explicaciones fenomenológicas que se dan de la supuesta efectividad de la homeopatía. Pero mi respuesta no va a ser "acuérdate de Avogadro", "no queda ni una molécula", etc., porque entonces doy pie a que me vuelvan con rollos cuánticos (o lo que quieran inventar).

Además esto está más en el espíritu del método científico (si es que tal cosa existe, al menos en el sentido de huir de los dogmas y buscar solo la verdad). Si los ensayos clínicos a doble ciego demostraran la efectividad de la homeopatía, yo tendría que decir (y diría) que "debe de existir un mecanismo que desconocemos". Pero lo que demuestran es que la homeopatía es puro placebo, y por ello sé, incluso antes de oír siquiera cualquier explicación física sobre la efectividad de la homeopatía, que dicha explicación debe ser errónea, porque la efectividad es nula.

Y nos ahorramos ríos de tinta en teorías físicas: la bibliografía homeopática se reduciría a la de ensayos clínicos bien hechos.

En resumen: al final yo creo que es la Estadística, y no la Física o la Química, la que demuestra que la homeopatía es un timo.

Yanko Iruin dijo...

Y tienes razón. Pero como muchas veces me han dicho que no puedo hablar del tema porque no soy médico sino químico, he preferido en este último post dedicado al tema dejar bien claro que, además de todo lo que dices, la física y la química de las altas diluciones (es el título del artículo de Henry) no permiten (por ahora) atisbar nada que explique la efectividad de estos preparados.

Anónimo dijo...

Completa la cita: "De hecho, otras mediciones espectroscópicas tales como IR 22,23 , Raman 24, absorción 25 o difusión de rayos x 26-28 (pero véase Clark et al 29 para refutación) precisan realmente un modelo de dos estados para el agua en fase líquida, respaldando la visión del dominio de coherencia."

Yanko Iruin dijo...

Gracias anónimo. Pero para lo que nos interesa, el párrafo es irrelevante porque solo sirve para justificar la existencia de cierta polémica que el propio Henry zanja escribiendo unas líneas después:

"Recientemente, el nuevo modelo cuántico ha clarificado la situación, demostrando que los dominios de coherencia no pueden formarse en sistemas 3D uniformes..."

Esto último es lo relevante para Henry, porque es lo que le sirve para construir su tesis de que puede haber dominios cuánticos coherentes en DOS dimensiones. Y ojo porque en la frase que empieza al final de esa misma columna y sigue en la siguiente y hablando de lo que aparece en la referencia 30 dice el artículo "Sin embargo, el modelo NO admite la aparición de estructuras coherentes en la superficie de los volúmenes mesoscópicos existentes".

Lo cual indicaría que tampoco los de dos dimensiones (como los que Henry piensa se forman en la superficie de las nanoburbujas) parecerían funcionar. Pero es que ese párrafo está MAL TRADUCIDO de la versión en ingles que puedes encontrar aquí (que parece formar parte de la web de la jornada de Evidencias Científicas de noviembre en Donosti):

http://www.cienciahomeopatia.com/wp-content/uploads/2017/05/pr-marc-henry-the-physics-and-chemistry-of-high-dilutions.pdf,

y que dice:

However, the model DOES admit the appearance of coherent structures on the surface of existing mesoscopic volumes. This means that coherent water domains may occur in bulk liquid water provided that nanobubbles or other colloids are present.

y no "DOES NOT admit" que es como tendría que estar escrito si la traducción NO ADMITE que figura en la versión en castellano fuera la correcta. Evidentemente el que tradujo no sabía muy bien a dónde quiere llevarnos el trabajo de Henry. A que los dominios cuánticos de TRES dimensiones parecen no existir, algo que él soluciona proponiendo un modelo en donde esos dominios se forman en DOS dimensiones, como las superficies de las nanoburbujas.

Pero no es de extrañar, porque en la página 43, columna de la izda, último y largo párrafo, se llama a Werner Heisenberg, Premio Nobel de Física, "joven médico alemán" confundiendo la palabra Physicist (físico) con Physician (médico). Y podría seguir con otros tres errores más que, en algún momento, me hicieron muy difícil seguir el ya de por si complicado paper del Prof. Henry.

Anónimo dijo...

Había notado los errores de traducción que señalas y en su momento envíe una queja a la Revista Médica de Homeopatía, pero como ElSEVIER descontinuó la revista no procedió la corrección. Por esto compartí la parte del párrafo que completa la cita y se entiende mejor, que los dominios de coherencia han sido plenamente detectadas con las técnicas mencionadas por Henry, y que el modelo de dos fases explica mejor fenómenos emergentes y da plausibilidad a la memoria del agua, al menos en sentido físico. Los Dominios de Coherencia fueron predichos en los años ochenta y en la actualidad es posible encontrar centenares de artículos científicos en revistas mainstream y alternativas confirmando su existencia. En mi opinión, la visión ingenua y fundamentalista del agua, y aceptada por colectivos de supuestos escépticos críticos, es una caricatura de la naturaleza del agua en procesos biológicos.

Yanko Iruin dijo...

Yo no creo (y es fácil comprobarlo) que haya centenares de artículos científicos DEMOSTRANDO la existencia de Dominios de Coherencia en el AGUA LIQUIDA. Que es de lo que hablamos. Pero es solo mi opinión.