jueves, 5 de abril de 2018

Agua de manantial

Creo haber manifestado en este Blog que, en lo tocante a la televisión, soy bastante parco. A pesar de disponer de televisión de pago, el uso que hago de ella cotidianamente oscila, por lo general, entre un canal de golf y otro de música clásica. Además, por definición, la dueña del mando es la Búha, así que si un torneo importante de golf (como el de Augusta esta semana) coincide con otras preferencias de mi Santa, no me queda más remedio que tirar de tableta y buscarme la vida. Pero ello no quita para que contemple a veces, de manera no buscada, ciertos canales que ella visita. Y cada día estoy más sorprendido con las cosas que la gente parece creerse por el mero hecho de aparecer en sus pantallas.

Ayer, en una opción televisiva llamada Canal de Casa, seguí a una ciudadana que, por lo que pude intuir, dedica su espacio a dar consejos más o menos "naturales" para cosas de cosmética. Y en el programa que acabé viendo, estaba preparando un mejunje contra los molestos granos faciales, a base de arcilla verde, aceite esencial de ciprés y, apriétense los cinturones, "agua de manantial". Después de dejar claro que si el acceso a ese tipo de agua resultaba complicado para los que le escuchaban, podía emplearse igualmente agua embotellada o de grifo, proclamó a los cuatro vientos que, sin embargo, lo mejor era el agua de manantial.

Tras la preparación del potingue, de cuya eficacia no tengo por qué dudar, un pequeño reportaje adicional explicaba las peculiaridades del agua de manantial. Como aún me queda algo de ingenuidad, pensé que nos iba a dar un listado de manantiales adecuados a su preparación, tanto por la composición química del agua de los mismos como en lo relativo a su seguridad sanitaria, adecuadamente controlada por las autoridades responsables en los territorios en los que los manantiales estuvieran localizados. Pero ni palabra al respecto. En el reportaje se limitó a cantar las excelencias del agua de manantial sobre la base del hecho de provenir de acuíferos muy profundas o de haber sido repetidamente filtrada previamente en entornos naturales, exentos de todo tipo de contaminación. Supongo que, por tanto, nuestra "experta" entiende que todas las aguas de manantial de la Península Ibérica son intrínsecamente puras, libres de contaminantes y de cualquier tipo de microorganismo que puedan hacer que el molesto grano, objeto de su tratamiento, empeore más que mejore.

Y mientras estaba viendo lo que contaba, me acordaba de una reciente alerta sanitaria en el siempre alegre y combativo municipio guipuzcoano de Usúrbil, donde una gran parte de sus habitantes tuvo una relación intensa con los productos sanitarios del Sr. Roca, gracias al agua de grifo de la localidad. Nada especialmente grave, que se pasaba en un par de días después de dejar de ingerirla, pero que puso a trabajar a los responsables de la Dirección de Salud Pública y Adicciones del Gobierno Vasco, quienes enseguida tuvieron claro el origen del problema. Aunque la mayor parte del agua de Usúrbil proviene de la presa de Añarbe, como la que llega a mi grifo, un agua excelente y bien controlada, los ediles del lugar habían seguido manteniendo, como complemento "autóctono", agua proveniente de manantiales de toda la vida situados en su entorno. Pues bien, uno de ellos, situado en el monte Andatza, contaminó con Nanovirus o virus de Norwalk el depósito conocido como Erroizpe, lo que tuvo como consecuencia el que acabaran apareciendo en los grifos de los usurbildarras e hicieran de las suyas en su tracto intestinal.

Voy a tener que considerar seriamente la posibilidad de ver más tele en mi día a día. Podría ser una fuente inagotable de temas para este Blog. Sobre todo porque parece bastante claro que cosas como las de la partidaria del agua de manantial van en aumento.

6 comentarios:

gabriela dijo...

¡Ayyy, Búho! Leyendo tus reflexiones sobre esos consejos para los granos de la cara me recordé de un viaje que hicimos en auto por la Carretera Austral hace unos veinte años, un camino precioso y serpenteante que en esa época era de ripio, y por pleno bosque del sur de Chile...y cada vez que veíamos aparecer un arrollito nos bajábamos con mi nieta a "tomar agüita de vertiente"...una tremenda novedad para ella, que servía para estirar las piernas luego de tanto rato de viaje dentro del vehículo...y evitar el aburrimiento de una niña pequeña, porque yo iba fascinada con ese paisaje maravilloso.

Esto, ya no se puede hacer, porque ya no son lugares impolutos...y además está el peligro del virus Hanta.

Benito dijo...

Supongo que conoceras la fe y aficion de algunas personas por beber agua de mar que les lleva al Mediterraneo a recogerla directamente o en el mejor de los casos a comprarla en el supermercado.

Juan J. Iruin dijo...

Pues si Benito. Y también me se de alguna cerveza cuyo marketing se basa en que lleva agua de mar. Afortunadamente en pequeño porcentaje. Hay gente pa tó.

Anónimo dijo...

Me ha gustado el post. Esa práctica del Ayuntamiento de Usurbil era bastante habitual. Por cierto, malos pagadores en la Mancomunidad del Añarbe.
El tema estuvo claro desde el inicio del episodio para los técnicos de la Subdirección de Salud Pública -Que no Osakidetza-.
Pero aquí como en el Master de Cifuentes, no parece que existen responsables municipales de la gigantesca cagalera.

Juan J. Iruin dijo...

Gracias anónimo. He corregido lo de Osakidetza por la Dirección de Salud Pública del Gobierno Vasco. Al César lo que es del César.

Fabian dijo...

Muchas gracias por el comentario.