martes, 11 de marzo de 2008

Territorio maquero

Se me había olvidado comentaros que las fotos o imágenes que cuelgo las podeis ver en tamaño mayor si picais en ellas. En la entrada de hoy eso es particularmente interesante porque ampliando la imagen que preside esta entrada os podeis dar cuenta de la magnitud del evento que en ella se plasma. No se dónde diantre está sacada pero a mi me ha llegado gracias a Alfonso Riaño, un estudiante de la Facultad que me ha sufrido como profesor en los dos últimos años y que, a pesar de ello, parece que me tiene un cierto aprecio porque, sabiendo de mi espíritu ayatollah en esto de los Macs, tuvo a bien pasarme la mencionada imagen.

Este Blog va de Química y de Polímeros pero, de vez en cuando, este autor puede permitirse alguna licencia y este martes post electoral, tras una adecuada digestión de los resultados, es un día adecuado para ello.

Uno es maquero hasta las cachas, como bien saben los que me conocen. Mis convicciones rayan las de una religión militante. Y no me corto un pelo en andar catequizando amigos y conocidos para que se olviden de Bill Gates y se pasen a Steve Jobs. Y con cierto criterio porque, por "necesidades de servicio", no me queda más remedio que usar a veces los PCs de los aparatos que tengo en el laboratorio y, cada vez que lo hago, me reafirmo en mis profundas raices maqueras.

La UPV/EHU fue maquera en sus orígenes informáticos. De hecho, formó parte de un consorcio europeo que promovía el uso de Mac en las Universidades del Viejo Continente. Todavía conservo el primer Mac que se compró en mi Departamento a mediados de los ochenta. Aunque ya no funciona mantiene su prestancia física. Años más tarde, la UPV/EHU organizó su gestión administrativa en base a PCs y muchos "traidores" se vendieron por el plato de lentejas de que la contabilidad universitaria iba en un entorno PC. Peor para ellos. En el pecado tienen la sempiterna penitencia de pasarse la vida descifrando los intrincados mensajes que mandan los PCs de forma cotidiana y que uno nunca sabe si contestar OK o decir cancelar. O apagando y volviendo a encender cada vez que a su chisme le da por colgarse.

El caso es que mis colegas Lourdes Irusta y Josepi Fernández-Berridi volvieron este pasado jueves de una corta estancia en los USA, tras asistir a un Congreso en Ventura, California, titulado Organic/Inorganic Hybrids Materials, donde han presentado los resultados más calentitos de la Tesis Doctoral de Itsaso Berra, una doctoranda de nuestro Grupo que nos acaba de ser "robada" por la empresa privada. Al ritmo que vamos en los últimos meses nos quedamos más solos que la una.

Desde el inicio de la reunión científica californiana mis colegas se estuvieron acordando permanentemente de mi. Y no porque echaran en falta mi presencia (que todo lo llena) sino porque cada vez que miraban hacia atrás en el auditorio del Congreso en cuestión, el panorama era muy parecido al de la imagen que antecede a estas líneas. Muchos asistentes con sus portátiles abiertos y, la mayoría, con una manzanita en el medio. Y algo similar ocurría con los diferentes ponentes. Salían al estrado provistos de su Mac, lo enchufaban tal cual, soltaban su rollo y desconectaban los cables al terminar dejando asi que un nuevo ponente y su nuevo Mac repitieran la jugada sin problemas ni dilaciones. Hasta que en una de las sesiones apareció un disidente con un PC. Lo enchufó y a partir de entonces (como dicen los jóvenes, jejejeje) la sesión anduvo retrasada.

Y al hilo de estas disquisiciones, un consejo a los fraternales maqueros que me leen. No os perdais el Blog de otro estudiante de esta Facultad y hernaniarra para más señas, Erik Mora.
Con sus entradas aprendereis muchos trucos y siempre estareis a la última. Yo lo tengo como fijo en los Favoritos del navegador que empleo. Con él, una nueva generación de maqueros se instaura en Hernani (buena jaula pero malos pájaros). Un sitio en el que miembros de la generación precedente, como el que suscribe, se ha quedado sin carnet (por razones obvias) a manos de la reina madre que gobierna el territorio o de alguno de sus correligionarios precedentes. A pesar de las resonancias del apellido.

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