jueves, 17 de junio de 2010

Mahler y Flory

Uno es un mahleriano convencido desde mucho tiempo antes de que se pusiera de moda, gracias sobre todo a los buenos oficios que conmigo tuvo mi "hermano" Fernando Sáez. Y este año es un año mahleriano. Gustav Mahler murió el 18 de mayo de 1911 y había nacido el 7 de julio de 1860. Así que entre el día de San Fermín de este año y el 18 de mayo de 2011, los programadores de eventos pueden jugar con la coincidencia del 150 aniversario de su nacimiento y el centenario de su óbito, lo que está dando lugar a muchos conciertos, grabaciones de discos, programas de radio, etc., en torno a la figura del insigne director y compositor. Y suelo estar al loro para ver si puedo beneficiarme de esta actividad.

En Ciencia estas cosas son más discretas, salvo casos excepcionales. Por ejemplo, el año 2005 fue el centenario del llamado Annus Mirabilis de Albert Einstein, el año en que con cuatro artículos en la revista Annalen der Physics cambió muchas cosas. Los físicos de todo el mundo (incluídos los vascos) aprovecharon la ocasión para realizar múltiples Congresos y Simposios, además de bautizar al mismo como Año de la Física. Pero este caso no es indicativo y muchas de estas efemérides, incluso en el caso de figuras de reconocido prestigio, pasan desapercibidas hasta para la gente del ramo.

Pero en la American Chemical Society (ACS) hay un miembro de la misma que ha decidido dedicar parte de su tiempo a recordar las efemérides de los químicos de prestigio que en el mundo han sido. Leopold May, un profesor
emérito de Química Física y Espectroscopia en la Catholic University of America, proporciona cada mes a la ACS una serie de efemérides que ésta publica en sus ACS Weekly Newsletter. Y en la última, que me ha llegado este martes, me he topado con la agradable sorpresa de que este sábado,19 de junio, se cumplen cien años del nacimiento de Paul J. Flory, la absoluta referencia de todos los que nos hemos dedicado a los polímeros en los últimos 50 años. Y aunque no creo que haya eventos importantes con ese motivo, el Búho no puede menos que rendir su pequeño tributo al autor del libro más manoseado de su biblioteca científica. Aunque a algunos de mis seguidores les resulte la entrada una plasta.

La carrera científica de Paul Flory, tras su doctorado en la Ohio State University en 1931, arranca cuando en 1934, Wallace Carothers, el padre de los nylons y los poliésteres, le contrató para su Grupo en la DuPont, en aquellos años en gran ebullición, debido precisamente al desarrollo de estos materiales que cambiaron el mundo de las fibras. Flory no era un químico al que le gustara mucho el andar por un laboratorio de síntesis y Carothers no trató de cambiar ese gusto, sino que potenció las habilidades matemáticas de su nuevo pupilo para que se dedicara a sentar las bases cinéticas de los procesos de polimerización que dan lugar a esos materiales. ¡Y vaya si lo hizo!. Aún andamos todos manejando sus ecuaciones. Pero cuando Carothers se suicidó con 38 años en 1938, Flory decidió que debía de dejar la DuPont.

Hasta 1948 anduvo liado en empresas ligadas al caucho como la Standard Oil o la Goodyear, dadas las urgencias que en aquellos años tenían los americanos para desarrollar alternativas al caucho natural. En ese año de 1948, Flory decidió aceptar una plaza de Professor en la Universidad de Cornell. Fueron esos años de Cornell los que dieron lugar al libro de cabecera al que hacía arriba referencia, Principles of Polymer Chemistry, publicado en 1953, un libro que, personalmente, sigo recomendando a los estudiantes que quieran tener buenas bases sobre polímeros. Dice mi amigo Mike Coleman que, muchas veces, tras pensar que había descubierto una nueva clave o aspecto en temas fundamentales en polímeros, una relectura del Flory le descubría (a veces en simples notas a pie de página) que el autor ya lo había considerado en aquella fecha temprana. En 1957, Flory se fue al Mellon Institute en Pittsburg para recalar, cuatro años más tarde, en su sitio definitivo, la Stanford University.

Los intereses de Flory a lo largo de su vida científica fueron demasiado vastos como para aburrir al personal con su enumeración. Pero el papel aglutinador que la obra de Flory supuso en los diferentes campos en los que el conocimiento de los polímeros se iba expandiendo, tuvo su reflejo en la concesión en 1974 del Premio Nobel de Química, "for his fundamental achievements, both theoretical and experimental, in the physical chemistry of the macromolecules".

Flory fue además un comprometido activista en la defensa de los derechos humanos en general y de los derechos de los científicos de los países de la órbita soviética en particular. Falleció de un ataque de corazón el 8 de setiembre de 1985. Sólo tres semanas antes, el Búho tuvo la oportunidad de verle en acción en La Haya, en un Congreso de la IUPAC, poniendo a caldo, elegante pero rotundamente, a un investigador alemán que había puesto en duda algunos de los aspectos del modelo de cristalización de polímeros acuñado por nuestro Nobel. Anda que no era osado ni nada el alemán...

1 comentario:

gabriela dijo...

Para una persona que inventa, descubre, comparte, publica, desarrolla, merecido y generoso homenaje y reconocimiento.
Felicitaciones.