miércoles, 23 de junio de 2010

Humo

Aquí estamos, tratando de conciliar el sueño en un ambiente más propio de un campamento zíngaro que de una ciudad moderna y europea como la que propugna el calvo que gobierna esta Donosti romántica y de resonancias monárquicas. La combinación de una noche de hogueras de San Juan con una atmósfera en calma, propia del anticiclón que tenemos encima, resulta un tanto agobiante (aunque sin exagerar), sobre todo si hay que dormir con las ventanas abiertas. Todo sea por la tradición y, en aras de ella, silencio absoluto sobre la contribución al efecto invernadero de las muchas hogueras por kilómetro cuadrado que en esta noche han sido, tanto en el País de la boina como en otros muchos lugares a mil kilómetros a la redonda. O a la cantidad de dioxinas (y otras sustancias químicas que el fuego y las altas temperaturas generan) que se han vertido incontroladamente (repito, incontroladamente) en nuestro entorno más próximo y que, por tanto, respiraremos en las próximas horas y días a menos que nos pongamos una máscarilla de las que los químicos empleamos en el laboratorio o con las que los chinos salen en la tele. Pero este tipo de folklore comunitario parece que satisface íntimas necesidades para un equilibrio vital que nadie quiere eliminar. Hasta en mi alegre y combativa Hernani se olvidan del asunto.

Pero el Búho anda de notario de guardia y con el espíritu demagógico propio de quien se va a ir de semestre sabático en menos de un mes. Good night, folks!!!.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Buho,
Es un lujo leerte,espero que lo sabático no afecte a tu presencia aquí
Philip Z.

El Búho dijo...

Espero escribir más al tener más tiempo. Aunque nunca se sabe. Puede que las actividades previstas en el sabático me absorban de tal manera que no pueda pegar un palo bloguero al agua

Anónimo dijo...

Es que aunque la racionalidad se nos supone hay ocasiones, y no sólo ésta que mencionas, en que las que surgen muchas dudas...Así que bien está que alguien haga una llamada a la reflexión.