jueves, 23 de octubre de 2008

Manda emails quimifóbicos que algo queda

Una de las suscriptoras del Blog que más quiero, cuyo nombre no diré, me manda un email que tiene que ver con una reciente entrada publicada en torno a los componentes químicos de los lápices labiales. Resulta que, con posterioridad a dicho post, mi amiga ha recibido un email de una conocida, en el que se le previene sobre los contenidos en plomo de determinadas marcas de dichos elementos decorativos, haciéndole saber que una médica biomolecular (sic), la Dra. Elizabeth Ayoub, afirmaba el carácter cancerígeno de tales productos en base a ese contenido en plomo. Se adornaba el email con el nombre comercial de un pintalabios cuyo precio había disminuido en siete veces por contener plomo, al mismo tiempo que se daba una lista de otras conocidas marcas que contenían plomo, junto con un sencillo test para poder identificar si nuestro lápiz labial contiene o no el ladino elemento.

Lo primero que hay que decir al respecto es que el mensaje que mi amiga ha recibido anda circulando por la red desde mayo del 2003. Afortunadamente, hay gentes sin ánimo de lucro que se dedican a seguir la pista a este tipo de mensajes, en un intento de desmontar todos aquellos que puedan contribuir a pánicos infundado o de apoyar aquellos otros que realmente sean interesantes para nuestro general bienestar. Y el del plomo en los pintalabios es uno de los que en la jerga de esos "buscadores" se denomina Email Hoax (email trampa) o, también, leyenda urbana. Si alguna vez quereis investigar en todo lo que se envía en plan email hoax, os recomiendo este enlace.

Existen varias versiones del mensaje del lápiz de labios y el plomo, casi todas en inglés. Lo que cambia son las marcas comerciales implicadas. Y también el nombre de los supuestos especialistas que han alertado sobre el problema. En un mensaje de 2006 aparece un tal Dr. Nahid Neman, especialista en cáncer de mama en el Hospital Monte Sinai de Toronto. Tal especialista no existe o no hay forma de localizarlo por medios hoy en día disponibles. En cuanto a la Dra. Ayoub del mensaje de mi amiga, una búsqueda en la ISI WEB of Knowledge proporciona 16 artículos de una tal E. Ayoub, que pudiera ser la misma persona. Todos los artículos que ha publicado tienen que ver con su experiencia en problemas artríticos. Ninguno con el cáncer, el plomo o las biomoléculas (un término que le encanta al infatigable Juanmari Arzak).

Pero en estos email trampa puede haber, a veces, algo de verdad. Y el pasado año, en octubre, las gentes de la Campaña por los Cosméticos Seguros, promocionaron en los USA el análisis independiente de 33 marcas de pintalabios compradas en San Francisco, Boston y Minneapolis. Más de la mitad tenían plomo, con contenidos entre 0.03 y 0.65 ppm del mismo, cuando el nivel permitido por la FDA americana en golosinas, un producto que por ingerirse de forma directa es próximo a lo que ocurre con los pintalabios, se cifra en 0.1 ppm. Curiosamente, el asunto no debe tener su origen en un abaratamiento de costos, porque pintalabios muy caros, como el Dior Addict, es el que más plomo lleva entre todos los investigados.

¿Es el plomo cancerígeno?. Pues nada parece indicar que lo sea. El plomo es peligroso porque se acumula en el organismo y es un potente neurotóxico al que se le atribuyen daños en las conexiones nerviosas, siendo particularmente dañino en el caso de los niños (de ahí la reglamentación en golosinas) y de las embarazadas, por el peligro potencial en el feto en desarrollo. Existe la hipótesis histórica de que la demencia que afectó a muchos Emperadores Romanos estaba causada por su reiterada costumbre de beber vino con acetato de plomo, el llamado azúcar del vino. No creo que sea por eso pero, también ahora, los romanos están majaretas, como Obélix decía y acabo de comprobar in situ. De carbonato de plomo era, igualmente, el polvo blanco con el que las geishas se embadurnaban hace años la cara.

Pero los que ya tenemos cierta edad hemos estado sujetos a concentraciones de plomo mucho más peligrosas que las de un pintalabios. Sin ir más lejos, a los fontaneros se les llamaba (y se les llama todavía en algunos sitios) plomeros, porque una gran parte de los conductos que llevaban hasta hace relativamente poco el agua a nuestras casas eran de plomo. Así que vasito de agua que nos bebíamos, residuo plúmbeo que pasaba a nuestros tejidos. Los perdigones de los miles de cazadores que pueblan nuestros montes estos días son de plomo. El plomo tetraetilo ha sido el antidetonante de las gasolinas por excelencia, pasando al ambiente en la combustión de los motores de coche. Ha habido muchas cazuelas y otros recipientes de plomo donde se han hervido tradicionalmente leche, verduras y legumbres. Y plomo se ha usado hasta hace poco en pinturas, como pigmentos para conseguir colores como el rojo, el naranja o el amarillo. O en las vidriedas de catedrales y otros nobles edificios.

Así que, una vez más, que no cunda el pánico, querida MG. Que un pintalabios no se lo come una en dos días. Que no todo se marcha al tubo digestivo. Una gran parte acaba en la ropa, las servilletas, las copas de vino o en la epidermis de los seres queridos. Ah, y en cuanto al sencillo test de rayar el pintalabios con un anillo de oro de 24 quilates y ver si la raya se pone negra, lo que indicaría la presencia de plomo, no lo intenteis. Es otra patraña de esa familia de emails.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

... amén de la dificultad de tener un anillo de oro de 24 kt... por lo que yo sé, el oro que se usa en orfebrería en esta parte del mundo es de 18 kt (en otras, de 14)

Elena

El Búho dijo...

Gracias Elena. Lo del oro y los quilates es algo que siempre he dejado en manos de la comadrona que acompaña mis días. Le voy a decir que me lo explique.

Anónimo dijo...

Si no me equivoco, los 24 kt significan pureza 100%; los 18, por tanto, 75%, con un 25% de otros metales. Y así...

Elena

El Búho dijo...

Pues asi debe ser, porque lo he mirado en Wikipedia y dice lo mismo que tú.

gabriela dijo...

Cuando niño, tuviste soldaditos de plomo? Aún hay personas que los coleccionan...
Yo supe de un niño que se entretenía mordiendo los barrotes de su cuna, y empezó a tener un comportamiento extraño, y entre tantos examenes, descubrieron que tenía mucho plomo acumulado, para lo que le hicieron un tratamiento bastante largo...Que no cunda el pánico, eso sí!!!

Anónimo dijo...

Hola, Gracias por tu información.
Ahora, para las personas sin conocimientos del Ingles, existe un portal o sitio en Español también?
Ojala y sí.

Un saludo:

El Búho dijo...

Yo tengo registrado ninguno. Si lo encontraras me sería de gran utilidad.

jerry ram dijo...

Quilate de orfebrería: Designa la ley (pureza) de los metales utilizados en las joyas. En este sentido, un quilate (abreviado K or kt) de un metal precioso representa la vigesimocuarta (1/24) parte de la masa total de la aleación que la compone (aproximadamente el 4,167%). Por ejemplo, si una joya hecha con oro es de 18 quilates, su aleación está hecha de 18/24 (o 3/4) partes de oro y tiene una pureza del 75%; mientras que una pieza de 24 quilates está hecha de 24/24 partes de oro y por lo tanto es de oro puro.

jerry ram dijo...

Quilate de orfebrería: Designa la ley (pureza) de los metales utilizados en las joyas. En este sentido, un quilate (abreviado K or kt) de un metal precioso representa la vigesimocuarta (1/24) parte de la masa total de la aleación que la compone (aproximadamente el 4,167%). Por ejemplo, si una joya hecha con oro es de 18 quilates, su aleación está hecha de 18/24 (o 3/4) partes de oro y tiene una pureza del 75%; mientras que una pieza de 24 quilates está hecha de 24/24 partes de oro y por lo tanto es de oro puro.

Anónimo dijo...

Muchas gracias por su blog, y porque hace una investigaciòn seria. Infelizmente por la red se envian diferentes tipos de informaciòn falsa y que crea pànico en las personas. He aprendido que cuando recibo algo, lo investigo bien antes de reenviar el mensaje.

Datos personales

Boredom is the highest mental state, según Einstein. Pero, a veces, aburrirse cansa. Y por eso ando en esto, persiguiendo quimiofóbicos.