domingo, 7 de septiembre de 2008

Acrónimos

Quien hoy no pone un acrónimo en su vida está perdido, sea político, científico, sociólogo, periodista, médico o alto directivo. Yo mismo, a mi pesar, me muevo en un mundo de acrónimos, cuyo origen a veces ni recuerdo. Los que fiscalizan mi Curriculum Vitae a la búsqueda de cómo añadirme o quitarme unos euros en un proyecto, se encuentran con que mis pasadas aventuras de investigación llevan denominaciones tan curiosas como Nanotron, Nanohybrid, Mediodia, Polyprop o Napoleon (este último me encanta y lo pongo en la lista aunque no tengo todavía muy claro si, en su entorno, haré alguna contribución o no). No voy a aburrir a mis lectores con lo que significa cada letra de cada acrónimo, entre otras cosas porque algunas son algo chuscas. Aquí voy a hablar de acrónimos que creo que van a sonar en el futuro mundo del automóvil.

En algunas de sus conferencias, el dilecto Profesor Etxenike suele relatar una serie de frases de gente famosa en la que se demuestra la dificultad inherente a cualquier predicción futura. Esa dificultad cristaliza en otra fase que él suele recordar, debida a Niels Bohr, el padre del modelo atómico más intuitivo al común de los mortales, que decía que "uno no debería hacer predicciones, sobre todo sobre el futuro".

En mi ya algo dilatada vida profesional como oscuro científico he podido comprobar que nada más alejado de la realidad que las predicciones, y tanto más cuanto más largo es el margen de tiempo al que se refieren. No me fío un pelo de las predicciones sobre la evolución del Universo, cuyo ámbito temporal se extiende a los miles de años. Ni me fío de las predicciones sobre el cambio climático o las reservas de petróleo. Por no fiarme, no me fío sobre el tiempo que hará en Bilbao el próximo domingo y que condicionará la vestimenta con la que asistiré al cumpleaños número dieciocho del sobrino al que patrocino su velero.

En el ámbito de los coches del futuro, hace veinticinco años me quemé las pestañas (entonces si que era difícil obtener información de algo) tratando de aclararme sobre el metanol como fuente de energía alternativa. Hace quince años, los coches eléctricos eran la clave. Hace cinco, nos vendían los coches a base de hidrógeno como algo que sería habitual en el 2010. Pero nada de eso parece asentarse definitivamente.

Así que puestos a hacer predicciones, que raras veces funcionan, voy a hacer la mía. Si me equivoco, sólo pasaré a engrosar una nómina que tiene nombres mucho más relevantes que el mío. En lo que nuevos autos se refiere sigan la pista del acrónimo PHEV. Se deduce del término Plug-in-hybrid-electric vehicles, vehículos eléctricos híbridos enchufables. Se trata de automóviles que llevan un motor convencional de gasolina acompañado de unas baterías de litio recargables, similares a las de los móviles pero a lo bestia. Esas baterías pueden cargarse cuando el vehículo está usando el motor de gasolina o, sencillamente, enchufándolas a la red. Cuando el vehículo funciona en un régimen de bajas revoluciones (en una ciudad) el motor de gasolina se apaga y uno anda gracias al motor eléctrico, de forma parecida a como lo hacen los buggies que se emplean en los campos de golf. Esto no es una quimera. General Motors, a través de su filial Chevrolet, va a lanzar en serio el Chevy Volt, que va a ser el primer PHEV comercial.

Si al acrónimo le quitamos la P nos queda HEV, hybrid-electric vehicles, una realidad palpable en forma de vehículos como el Pryus de Toyota o el Civic de Honda que ya usa la Policía Municipal del cortijo de mi Alcalde. La diferencia es que éstos no son enchufables. Sus baterías eléctricas se recargan mientras funciona el motor de gasolina o, simplemente, frenando. Con esas baterías cargadas y en requerimientos por debajo de los 50 caballos de potencia, el motor eléctrico funciona hasta que se le acaban las pilas, en un proceso ecológico hasta las cachas. Parece bastante claro que la mayoría de las apuestas HEV de los grandes fabricantes pasarán a ser PHEV en cuanto que las baterías de litio disponibles sean las adecuadas para los requerimientos de los conductores.

Así que el que vaya a cambiar de coche en este inmediato futuro en el que los fabricantes casi nos regalarán los vehículos, por aquello de la crisis que nos corroe, deberá andar al loro con los acrónimos que pueblan las partes traseras de las carrocerías. Aunque habrá que analizar cómo conseguimos la energía eléctrica necesaria para cargar las pilas a nuestros PHEVs. Lo que no es una cuestión baladí.

1 comentario:

ejemplo de acrónimos dijo...

Me ha sido de gran ayuda su explicación sobre los acrónimos y los ejemplos que incluye. Muy instructivo. Grácias