martes, 8 de julio de 2008

A ritmo caribeño

Puede que en las próximas semanas el Blog sufra una cierta desaceleración. Y no porque el Búho esté de vacaciones (cosa que más bien es lo contrario). Pero he decidido emplear parte del tiempo que dedico a esta actividad terapeútica (al menos para mi) a poner en idéntico formato al de esta segunda fase del Blog las cien entradas de la primera fase, iniciada en febrero de 2006. Todo para que a mis lectores no les falte de nada. Es una labor tediosa que, poco a poco, llevo haciendo desde hace unas semanas. Pero he decidido imprimir al asunto un cierto ritmo y ver si, allá por el mes de setiembre, lo tengo todo homogeneizado.

Y es que a la vista de lo que se cuece en este nanopaís en el que paso mis días, he decidido convertir mi Blog en un referente mundial para todos aquellos a los que preocupa la rampante Quimifobia que asola el mundo occidental. Y no veo motivo ni razón por la que no pueda conseguir ese objetivo. En fechas recientes, he leído que el edificio de Tabacalera, en mi ciudad, se va a convertir en un referente global en el ámbito de la innovación de lo que son los espacios culturales. Un Instituto de investigación, que se va a crear en el entorno de los Hospitales de Donosti, va a ser el referente europeo en investigación biomédica y uno de los Basque Excellence Research Centers (BERCs), nacidos al amparo de Ikerbasque, quiere ser el referente mundial en el cambio climático. Y son sólo tres ejemplos, cogidos al buen tuntún, de iniciativas que aspiran a ser referentes y que se ubican en el espacio geográfico que gobierna el progenitor de la Consulta por antonomasia. Así que, ¿por qué no voy a aspirar yo a ser también un reconocido referente?. Si, como dicen algunos de mis mejores amigos, escribo como los ángeles, busco información con más rapidez que un Fórmula 1 y tengo más criterio que la mayor parte de los que escriben y hablan sobre los peligros de la Química. Y, además, ya no me quedan abuelas.

Hablando ahora un poco más en serio, no se deduzca de las líneas que anteceden que me opongo a iniciativas como las mencionadas. Todo lo que contribuya a incrementar el nivel científico y cultural del País tiene que ser bien recibido. Pero no me hagan marketing desmesurado, por favor. Que si yo evalúo los historiales de algunos de los que están detrás de muchas de esas iniciativas (y repito, por enésima vez, que ahora hay armas objetivas para hacerlo en cuestión de minutos), uno puede aventurar que quizás, y si hay suerte, los que les sucedan en un futuro contabilizado en años conseguirán ser referentes de algo. Pero hoy por hoy, y en la mayoría de los casos, del montón, oiga. Aquí, puestos a buscar referentes vivos en el ámbito del mundo mundial que vivan y trabajen en Euskadi, solo me salen dos: un físico y un cocinero. Puedo ser acusado de notoria parcialidad, pero como son amigos.....

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero que malo eres Búho!...estoy de acuerdo con tu comentario al 100%. Vivimos en un nanopaís (como dices) con muchos gigaegocéntricos.

DarkWein dijo...

Y yo que me alegro de que intente convertirse en un referente mundial, estoy seguro de que podrá conseguirlo.

Y mejor aún la iniciativa y laborosa acción de pasar las antiguas entradas al formato nuevo,

A seguir adelante ^^

J.Carlos Rodríguez-Cabello dijo...

Empecé a leer esta entrada, y en los inicios me pareció un "cerrado por remodelación hasta septiembre”. Sin embargo, al final, la entrada contiene una bonita perla. Así, como sin querer, el búho pone el dedo en una llaga que a pesar de estar abierta y bien a la vista, parece no llamar la atención de nadie. Efectivamente, estos últimos años estamos asistiendo a un fenómeno de apuesta política por la I+D que va dirigido a través de instrumentos como los que el búho describe; i.e, se apartan unas decenas de millones de euros de los presupuestos, se construye un bonito edificio completamente dotado con lo mejor de lo mejor y, se busca un nombre rimbombante y de moda para tal garito y, finalmente, se pone al timón al primer amigo que pasa por ahí. En este esquema hay varias características propias de la idiosincrasia nacional que merecen ser puestas en explicito. La primera es la absurda creencia de que el hábito hace al monje. Es preocupante el constatar cómo se sigue insistiendo en un modelo que asume que si a cualquier mediocre se le dota de los recursos suficientes para acometer una tarea importante, ese mediocre se convierte automáticamente en un genio y logra los objetivos propuestos. Desgraciadamente una persona mediocre es mediocre independientemente de la capacidad de gasto que se le asigne. Es increíble el desprecio que existe por el talento y la valía de las personas. En la ciencia, eso pasa probablemente por una visión naif del político que cree que la ciencia es sólo cuestión de pasta.
Otra de las peculiares creencias de nuestro insigne país es el pensar que si uno planta 100 árboles y los riega una semanita, ya ha creado un bosque, y no es así. También un entorno de I+D, un tejido que genere conocimiento y riqueza basada en la tecnología, es algo más, mucho más, que "plantar" 100 institutos de investigación juntos. Se olvidan cosas importantes como la tradición, la educación y la formación de personal cualificado y mil y un mecanismos de feed-back entre el sistema de generación del conocimiento y la sociedad en sentido amplio. Todos los sabemos, el “bosque” de la I+D tiene un ecosistema muy complejo.
Pero, en fin, desgraciadamente vivimos en un mundo donde se ha demostrado que si la política interviene en la economía o en los mercados o en la agricultura o en las creencias religiosas o morales de su sociedad o en infinidad de otros aspectos, esa intervención se revela siempre bastante desastrosa. Sin embargo, tal intervencionismo, que se ha demostrado nefasto para casi todo, no se ha asumido para la I+D. La I+D es una actividad, que al menos en nuestro entorno nacional y europeo está completamente regulada y encorsetada. Alrededor de la I+D todo son planes quinquenales y direccionismo casi, y perdón por la referencia, en el más puro estilo soviético. Todo esto aderezado por el desconocimiento general de la clase política de los intríngulis de la I+D que les lleva a ser presa fácil de embaucadores pseudo-científicos y gestores de todo pelo con intereses variopintos y, mayormente, particulares, cuya primera misión, por cierto, es quitarse de en medio a científicos de verdad para que no molesten. Bien lo dice el búho, hoy es muy fácil saber quién es quién en ciencia y tecnología de forma objetiva y fiable. Es muy fácil mirar debajo de las etiquetas que cada uno nos ponemos para definirnos y clasificarnos, y que tienden a ser, por cosas de la condición humana, un pelín pretenciosas, interesadas y poco objetivas casi siempre. Sin embargo, a pesar de esas herramientas, la mayor parte de los recursos van a parar a manos de auténticos Don Nadie, expertos en etiquetarse bien, cuya esfera de influencia no va más allá de un ámbito local reducido. Ahora si, en ese ámbito son pequeños capos que controlan todas las idas y venidas.
En fin, que le vamos a hacer. Seguiremos trabajando duro y confiando que en algún momento entre un poquito de sentido común (en realidad, el menos común de los sentidos) en la forma en la que se emplean recursos para la I+D.

JM Pereña dijo...

Gracias, Búho, por facilitarnos el trabajo.
Por causa de un viaje leo tus últimas “entradas” de una tacada y me encuentro con ésta, que es de morlaco aunque disfrazada de humor.
Como yo la leo el 21 de julio, estoy todavía impresionado por las tracas de la campaña de verano de 2008. Y espoleado por las negritas de la consulta que quiere parir tu gobierno, me pregunto si también tiene previstas las salvas de fusilería y/o artillería para dar realce a la parida.
Creo que me desvío de los temas de tu blog, pero me anima eso de comentar en “temas generales”. Búho, tú decides y en cualquier caso gracias.