martes, 17 de junio de 2008

Tetraoxígeno

Ahora que el agua está de moda, entre lo que llueve y la inauguración de los fastos a orillas del Ebro, parece indicado volver a las andadas con ella. Mi flamante nuevo Decano, Iñigo Legórburu, me mandaba hace unos días un link a una página web en la que una empresa canadiense, especialista en comercializar aguas de diseño, vendía una cojoagua con altos contenidos en un oxígeno diferente al oxígeno que respiramos. Mientras éste responde a la fórmula O2, el que estos ciudadanos dicen vender está en forma de tetraoxígeno (O4). Por supuesto, la presencia de esta novedosa molécula confiere al líquido elemento una serie de propiedades (por ejemplo una denominada biodisponiblidad, ahí es nada!) que nunca tendrá el agua que nos traen desde el Añarbe.

Esto de las aguas de diseño tiene su aquel. La mencionada compañía te prepara un agua a la medida de las necesidades de tu empresa o negocio, incluyendo etiqueta atractiva y composición controlada. Esta idea ya la habíamos manejado hace algún tiempo, como buenos químicos, mi amigo Javi Ansorena y yo. Coja Ud. un poco de agua destilada o desionizada, échele los aniones y cationes que desee y tiene su agua personalizada. Pero ni Javi ni yo hemos sido nunca unos artistas para los negocios. Como digo, entre los productos de la compañía de la que estamos hablando, se encuentra un agua con altos contenidos (sic) de tetraoxígeno, según ellos una forma mucho más estable a altas temperaturas y a la luz que el oxígeno con sólo dos átomos del mismo.

La forma de preparar este agua se mantiene en el más riguroso de los secretos, como no podía ser de otra manera. Y los pocos datos que se dan en la web todavía lían más la cosa. En un sitio se habla de que se prepara mezclando agua desionizada con sal marina y oxígeno líquido, un estado del oxígeno que se consigue por debajo de 183 grados bajo cero. En un .pdf que puede uno descargarse, sin embargo, la mezcla de agua desionizada y sales se somete a un proceso electroquímico en el que parece generarse el tetraoxígeno, que se encuentra así biodisponible para el sediento usuario.

En fín, vamos a dejarnos de mandangas. Todas las aguas existentes en nuestro entorno tienen disuelta una cantidad pequeña de oxígeno diatómico (O2), proveniente del existente en la atmósfera. Esa solubilidad del oxígeno en el agua viene regida por la ley de Henry, que establece que la solubilidad de un gas en un líquido es proporcional a la presión que éste ejecuta sobre su superficie. Haciendo los adecuados cálculos, que mis estudiantes hacen en primero de carrera, ello conduce a un resultado que indica que por cada litro de agua se disuelven menos de 10 miligramos de oxígeno. Una fruslería, vamos, pero que sirve para que el complejo sistema de branquias de los peces permita a éstos no tener que salir a la superficie a respirar, excepto en caso de apuro. Pero los que no tenemos branquias no necesitamos que nos pongan sofisticadas fuentes de oxígeno en el agua que bebemos. Cada pocos segundos nos metemos una buena dosis del mencionado gas sin más que abrir la boca y respirar.

El tetraoxígeno en si mismo no es, sin embargo, una patraña. Ya en 1924, un químico-físico de la categoría de G. N. Lewis, postulaba la existencia de tal molécula para explicar ciertas propiedades magnéticas del oxígeno. Pero para disponer de tal rareza, y tal como indica el diagrama de fases que adorna este comentario, es necesario someter al oxígeno a presiones del orden de 10 Gigapascales, es decir, de unas 100.000 veces la presión que soportamos sobre nuestras cabezas. En esas condiciones se puede llegar a obtener un sólido de color rojo, conocido como la forma alotrópica epsilon del oxígeno, en el que las moléculas de O2 están asociadas a pares, formando la del tetraoxígeno. Pero lejos de esas condiciones, como estamos a presión atmosférica, el oxígeno vuelve a ser un gas y de fórmula O2.

Verdaderamente, ya no saben qué hacer para conquistar a los snobs.

1 comentario:

Elena dijo...

Hola! por deformación profesional, no he podido evitar mirarme el "Certificado de análisis" de la citada cojoagua... y es bastante curioso.

Entre otras cosas, han hecho mal la suma de "minerales totales", ya que tiene 53 g/l de "cloruro" y el total da unos 32 g/l. Aparte de que habla de una "fuerza" de 35% que no sé bien a qué se refiere. Y el sodio, sin embargo, no está en cantidades estequiométricas ... Un tanto salada tiene que estar, eh?

Vamos, que cualquier cosa te puedes esperar...