sábado, 15 de abril de 2006

Patatas asesinas: Solanina

Tenía noticias sobre el tema pero lo había borrado de mi “disco duro”. Hasta que el otro día, empezando a pelar patatas para hacerle a mi chica una tortilla para cenar, elegí un tubérculo casi verde que destacaba del conjunto. Y retomé el asunto. No recuerdo dónde pero había leído algo relativo a intoxicaciones, en algunos casos mortales, causadas por simple ingestión de patatas y me sonaba que las patatas verdes tenían algo que ver. Así que, por si las moscas, me deshice del citado tubérculo y tras la cena (no hay nada como una buena tortilla de patatas con un Ribera del Duero joven como el que nos trasegamos) me puse a buscar cosas sobre intoxicaciones con patatas.

Tengo delante un documento conjunto de la FAO y de la Organización Mundial de la Salud que es una auténtica bomba. Algún amigo en La Rioja que ha sido un probo industrial patatero puede que me cuelgue si me lee, pero lejos de mí cualquier maniobra comercial que haga daño a tan dignísimo alimento. Aunque me viene al pelo como argumento al uso de lo que quiero expresar en este blog.

El mencionado informe, preparado por dos científicos canadienses, comienza por introducir la solanina, un alcaloide. Alcaloides hay muchos y algunos muy conocidos como la cocaina, la nicotina, la atropina y otros. La solanina es uno de ellos, producido naturalmente en las patatas, junto con otros como la propia atropina o la chaconina. Pero no voy a aburrir al personal. Nos quedaremos con que la solanina es un alcaloide que se genera en las patatas bajo estrés. ¿Y cómo se puede estresar una patata?. Pues de bastantes formas, como una alta exposición a la luz, golpes, condiciones de almacenamiento descontroladas, etc. Aunque la luz es la más importante y la que tiene que ver también con las patatas verdes. Bajo esas condiciones de alta exposición a la luz, las patatas generan clorofila que les confiere la piel verde que daba pie a esta entrada y, también, solanina.

En otros documentos, la solanina se relaciona con un mecanismo de autodefensa de las patatas, una especie de bactericida natural con el que las patatas se defienden de insectos, bacterias y otros atacantes. No sé si será cierto o no, porque está fuera de mis posibilidades, así que me voy a limitar al informe mencionado más arriba.

El estudio resume diferentes trabajos realizados con todo tipo de animales sobre toxicidad, influencia en la fertilidad de los progenitores y en deformaciones en las crías nacidas tras consumo deliberadamente alto de patatas, estudios sobre cánceres, etc. Muy largo. Me resulta mucho más interesante el resumen histórico que realizan sobre intoxicaciones contrastadas que han ocurrido por ingestión de patatas. Desde soldados alemanes a adultos y escolares ingleses (curiosamente mucho de los casos reportados se refieren ingleses, no se si por la nacionalidad de los investigadores o porque las patatas británicas están más estresadas, cosa que tampoco sería de extrañar). El caso es que en todo ese historial hay varios muertos y los que han sobrevivido lo han hecho después de episodios más o menos largos de vómitos, diarreas, fiebre, tensión alta y otros síntomas. En todos los casos, se aislaron altas concentraciones de solanina en los afectados.

El estudio concluye resaltando la peligrosidad de la solanina aunque reconoce que es difícil establecer la dosis a partir de la cual su ingesta puede resultar peligrosa. Su recomendación final es que si la patata ha estado bien cultivada y tratada (sin estrés, vamos), dosis de entre 20-100 mg de solanina por kilogramo de patatas (es decir entre 20 y 100 ppm de solanina) no parecen resultar peligrosas.

Por tanto, todo en orden, Paracelso dixit. Pero ahora pensemos si ese estudio se hubiera realizado tomando como objetivo alguna molécula “sintética” que hubiera aparecido en el mercado hace pocos años y el estudio hubiera caído en manos de algún grupo ecologista o alguna organización de consumidores interesada en que su nombre apareciera en los media. Y seamos sinceros, ¿cuál hubiera sido su recomendación a la vista de los resultados del estudio?. No creo necesario estirar más esta entrada de Sábado Santo. Como en el caso de la entrada relacionada con los sulfitos, yo no me pienso privar (ni a mi chica) de los buenos ratos que debemos a las tortillas de patatas o a los huevos fritos acompañados de las mismas. Eso sí, si veo una patata excesivamente verde me desharé de ella o la pelaré sin duelo. Pero nada más.

1 comentario:

gabriela dijo...

Harto peligrosa la patata verde...pero los tomates también tienen este venenito. Yo recuerdo que hace muchos años leí que los "ojos" de las papas hacen mal, y los tomates verdes también.Claro ejemplo de que "no todo lo natural es sanito"....jeje