domingo, 14 de octubre de 2018

El senador Delaney ataca de nuevo

Como pretendo poneros a la última de las cosas que atraen la atención de este vuestro Búho, os anticipo que es muy probable que, en los próximos días, aparezcan noticias relativas a la prohibición por parte de la FDA americana de una serie de siete sustancias sintéticas empleadas como aditivos alimentarios. De hecho, la Resolución de la FDA, la Agencia que regula y controla lo relativo a alimentación y medicamentos en EEUU, tiene fecha del pasado martes 9 de octubre, aunque la misma normativa establece un plazo de dos años para que las empresas que usan esos aditivos les vayan buscando alternativas. Pretendo demostrar aquí que, en la decisión de la FDA, ha resultado fundamental la vigencia de la llamada Cláusula Delaney, que toma su nombre del congresista americano John Delaney que la propuso hace ya sesenta años (1958) y sobre la que ya hablamos en detalle en una entrada sobre la sacarina. Para que no os la tengáis que leer, voy a resumir lo que allí decía y que aquí resulta relevante.

La Cláusula Delaney estableció que cualquier producto que se demostrara que produce cáncer en los humanos o, lo que suele ser mas habitual, mostrara ese carácter cancerígeno en pruebas con animales de laboratorio, debía ser prohibido para su consumo por humanos. En marzo de 1977 la FDA se vio forzada a aplicar esa Cláusula a la sacarina (un edulcorante muy querido por los americanos de la época), ya que estudios publicados desde los sesenta demostraban que la sacarina producía cáncer de vejiga en los ratones. Un par de semanas después de su entrada en vigor, más de 30.000 americanos manifestaron su oposición a la medida, escribiendo cartas a sus representantes en el Congreso. Para diciembre ya había más de un millón de cartas y manifestaciones por todo el país.

La cosa fue tan lejos en los medios políticos y periodísticos, que hubo que buscar un compromiso. El senador Ted Kennedy propuso, y consiguió, que se aprobara la ley llamada Saccharin Study and Labeling Acta, en la que se imponía una moratoria a la prohibición de la sacarina, pero se ordenaba que todos los productos que la contuvieran llevaran una etiqueta que avisara de que ese edulcorante había producido cáncer en animales. Es fácilmente comprobable que los americanos siguieron consumiendo sacarina a pesar de la etiqueta. Esa obligatoriedad en el empleo de la misma se eliminó en el año 2000, cuando se pudo comprobar, tras estudios ulteriores, que lo que era cierto para el cáncer de vejiga en ratones no se podía extrapolar a un organismo humano, algo que posteriormente ha ocurrido con otras sustancias.

La Cláusula Delaney sigue vigente hoy en día y, en virtud de ella, una serie de colectivos de diverso tipo instaron en 2016 a la FDA a prohibir los siete productos sintéticos mencionados, presentando para ello trabajos científicos según los cuales esas sustancias producían cáncer en experimentos llevados a cabo con animales. La propia Resolución de la FDA arriba mencionada, por la que se eliminan esas sustancias, es de una claridad meridiana sobre el papel de la Cláusula Delaney en su decisión: "Ya que los datos remitidos por los peticionarios demuestran que esas sustancias sintéticas han mostrado inducir cáncer en estudios con animales, la FDA no puede considerar a esas sustancias como seguras en el marco legal de la Cláusula Delaney y debe revocar la decisión de incluirlas en el listado de las que pueden emplearse como aditivos". Ello a pesar de que la propia Agencia reconoce que "los diferentes análisis científicos llevados a cabo por la FDA determinan que esas sustancias no tienen riesgo para la salud pública bajo las condiciones en las que su uso estaba establecido".

Uno podría invocar en este como en otros asuntos el famoso principio de precaución y argumentar que, si esas sustancias han provocado cáncer en animales, mejor las eliminamos de nuestra dieta. Aunque a ese argumento se le pueden contraponer otros que, para no aburrir, voy a ilustrar en el caso concreto de uno de los siete productos de síntesis que ha sido eliminado de la lista: el metil eugenol. En primer lugar, en los estudios con ratas de laboratorio que han mostrado que esa sustancia sintética produce cáncer, se atiborró a los animalitos durante dos años con dosis de metil eugenol que son entre 220.000 y 890.000 veces más altas que la exposición estimada a esa sustancia en humanos que consuman productos con ese aditivo.

Por otro lado, es pertinente recalcar los datos que la propia FDA da en la Resolución, según los cuales, la producción americana del metil eugenol sintético no llega 86 kilos/año, mientras que se evalúa en toneladas la cantidad de esa misma sustancia disponible en forma de multitud de productos vegetales que lo contienen (ver, por ejemplo, este artículo) y que los humanos consumen, entre los que se encuentra la conocida albahaca, que no falta en el huerto de cualquier cocinero serio que se precie. Pues bien, lo que la FDA suspende es el metil eugenol sintético. Pero no parece que le importe mucho que Ud se lo meta al coleto en forma de albahaca fresca o en polvo, un cóctel de muchas sustancias químicas, algunas también cancerígenas como el estragol (véase aquí una opinión mía al respecto en El Comidista). Y así, la resolución de la FDA dice literalmente que: "La eliminación de estas sustancias sintéticas de las listas de aditivos alimentarios no afecta el status legal de alimentos que contengan homólogos naturales o no sintéticos de esas sustancias, y no hay nada en los datos que la FDA ha revisado respondiendo a la presente petición que haga que la FDA se preocupe sobre la seguridad de alimentos que contengan dichos homólogos no sintéticos". Para los no muy versados en química, cuando la FDA habla de homólogos naturales o no sintéticos (en este caso del metil eugenol) se está refiriendo, exactamente y átomo a átomo, a la misma molécula de metil eugenol que un químico pueda sintetizar en el laboratorio.

La propia Agencia lo recalca en otro párrafo que pone en evidencia la inconsistencia de la decisión: "al considerar el potencial cancerígeno del metil eugenol sintético como aditivo en alimentos, también hemos considerado la exposición a metil eugenol a partir de alimentos que contienen esa sustancia en forma natural (albahaca y otras hierbas y especias), exposición que se puede valorar en unas 488 veces superior a la exposición que uno espera de aquellos alimentos en los que el metil eugenol sintético se ha empleado como aditivo". Añadiendo como coletilla que esas sustancias que contienen metil eugenol de forma natural "han sido consumidas por los humanos desde hace milenios sin daño aparente alguno".

En resumen y para que quede claro lo que se infiere con facilidad con solo leer la Resolución de la FDA, pero que no os contarán ni en los medios ni en internet al manejar la noticia. El metil eugenol entra en el organismo humano con mucha mayor profusión a partir de plantas y especias que de chuches y otras lindezas a las que se les haya añadido metil eugenol sintético. Pero como los estudios del carácter cancerígeno de esa molécula se han hecho con metil eugenol sintético puro (mas que nada por evitar el papel de las impurezas que puedan acompañar al metil eugenol obtenido a partir de plantas), la Cláusula Delaney obliga a la FDA a prohibir el uso de metil eugenol sintético y, de forma similar, de las otras seis sustancias que le acompañan al patíbulo.

Hace ya años que la Cláusula del congresista Delaney ha venido siendo cuestionada y como se dice, por ejemplo, en este artículo de 1996 "no ha servido para salvar vida alguna, es obsoleta y debe eliminarse".

5 comentarios:

gabriela dijo...

¡Y a mi que me encanta el pesto de albahaca!... Por supuesto, seguiré preparándolo porque además, no es algo que se coma todos los días .

Da la impresión de que estas prohibiciones se hacen para justificar la existencia de la institución...o el sueldo de esas personas, porque ya no están tratando con seriedad estos asuntos, al no apreciar la diferencia entre usar miles de veces la cantidad, y usar como se usa en las comidas... Por eso, esa albahaca que echamos en el pastel de maíz...o en los porotos, es insustituible...

Yanko Iruin dijo...

Pues esta vez discrepo. Yo creo que los verdaderos causantes de este despropósito son los peticionarios: el Center for Science in the Public Interest, Natural Resources Defense Council, Center for Food Safety, Consumers Union, Improving Kids' Environment, Center for Environmental Health, Environmental Working Group y Environmental Defense Fund, que ya va siendo hora de que se enteren de que sustancias con la misma estructura química, provengan de donde provengan, son iguales y producen los mismos efectos a concentraciones iguales. Si ellos no hacen por enterarse, ¿ qué va a hacer un pobre mortal que lee lo que internet le ponga delante?.
A mi tambien me encanta la albahaca y tengo una planta fresca en mi terraza que uso como condimento. A pesar de que contenga metil eugenol y el mucho mas peligroso estragol.

Paco de Caravaca dijo...

Estimado Yanko.

Por motivos laborales que ya conoces, fabrico aceites esenciales, me las veo todos los días con los reglamentos alimentarios europeos y americanos.
El methyl-eugenol es un componente, que además de la albahaca, está en el laurel, el romero, el hinojo dulce... todos ellos comestibles en planta, y su aceite se vende como aroma alimentario.
Por otro lado, me hace gracia la discriminación negativa que sufren todas aquellas moléculas que denominamos sintéticas, por este simple hecho, que provienen de procesos químicos de síntesis. Eso sí, si provienen de una fuente natural, es menos malo. ¡Que prueben la cicuta, que es natural!
No sé si conoces la web http://www.thegoodscentscompany.com Es una maravilla de base de datos referida a sustancias químicas, sobre todo las relacionadas con los aceites esenciales. Pues en este enlace tienes todas las plantas en las que concurre el methyl-Eugenol: http://www.thegoodscentscompany.com/data/rw1008291.html#tooccur

Un saludo.

Yanko Iruin dijo...

Muchas gracias Paco. Conozco desde hace tiempo la web thegoodscentscompany aunque tengo que reconocer que no la visité al escribir esta entrada. Voy a mirarmela en detalle. No creo que vuelva a escribir sobre el metil eugenol en breve pero me pica la curiosidad.

juan etxeberria murgiondo dijo...

GRATA SORPRESA!

En la última entrada del Búho, pude comprobar su sensibilidad ante el comentario de uno de los muchos seguidores de sus sesudos y alegres escritos sobre temas, a veces o casi siempre, bastante lejanos al área de conocimiento en el que me muevo. A pesar de ello, tengo que reconocer que me encanta seguirle y, a veces, siento un poco la necesidad, que también va a quedar frustrada, de no saber más de polímeros. Me quedo con los poliedros, polinomios y huyo de los políticos.

Esta vez creo que le he entendido, bueno… ¡casi todo!.

Me animo a escribir esta nota, para agradecerle a él y a todos esos buenos colegas que tiene (Mulet, Peláez, Clara Grima, Iñako…) que consiguen que termine de leer sus entradas, me motiven a seguir leyéndoles y a ver sus vídeos en intervenciones como las Naukas.

Y desde el ámbito de la Estadística, aunque creo que es ampliable a otras áreas, quiero comentar que los números no mienten, pero los mentirosos son numerosos.

Juanito E.