viernes, 9 de diciembre de 2016

Las larvas que comen poliestireno expandido

Desde que hace ya años leí un interesante libro del que es autor, vengo siguiendo en Twitter a una persona que, bajo el seudónimo de @paleofreak, es un prolífico generador de esos mensajes en 140 caracteres que llamamos tuits. Con muchos de ellos me identifico y, en todo caso, comparta o no sus contenidos, me hace reír. Y, gracias a seguirle, hace pocos días, uno de sus tuits fue la fuente de información para la entrada de hoy. Una información que, como "experto" en polímeros, preocupado además por el impacto ambiental de los plásticos, no se me tendría que haber escapado. Pero uno no puede estar a todo. Así que sólo gracias a @paleofreak he podido localizar la mencionada información y leérmela.

En el tuit en cuestión, @paleofreak escribía:

- Los gusanos de la harina (larvas de Tenebrio molitor) se comen el poliestireno sin problema alguno.

haciendo referencia a un artículo publicado el año pasado [Environ. Sci. Technol. 2015, 49,12080-12086]. Eso provocó un intercambio de tuits entre él y uno de sus seguidores:

- ¿Y qué cagan?.
- Caca.
- Quiero decir que si el subproducto es igual de contaminante que el poliestireno, no le veo mucha utilidad.
- No lo parece. Hay una biodegradación bastante efectiva según entiendo, aunque no controlo el tema.


A partir de ahí, ya tenía el Búho el tema servido.

Los gusanos de la harina son la fase larva de un tipo de escarabajo que, obviamente, vive de las harinas. De acuerdo con la Wikipedia (donde podéis ver la pinta que tienen), las larvas son bastante grandes (25 milímetros) y se utilizan normalmente como cebo de pesca o en la alimentación de mascotas como reptiles y aves. Se suelen comercializar en recipientes llenos de salvado y, en algunos sitios exóticos, se venden brochetas de estas larvas asadas para consumo humano. Su bien experimentada crianza en cautividad, las hace idóneas para el tipo de experimento descrito en el artículo en cuestión.

El poliestireno expandido (EPS en jerga técnica) es esa especie de corcho blanco, constituido por agregación de bolitas del material, que se usa para envasar, por ejemplo, aparatos electrónicos como impresoras y ordenadores y así protegerlos de los golpes en el transporte. También se emplea en las bandejas de supermercado que contienen carne o frutas envasadas y es el mismo material que constituye esa especie de gusanitos blancos, que podéis ver en la foto que ilustra esta entrada, con los que se protegen objetos con formas más complicadas.

Gracias a un proceso de expansión que se lleva a cabo con ayuda de gases, el poliestireno original se transforma en el poliestireno expandido (EPS), que pesa entre 20 y 100 veces menos que lo que pesa el mismo volumen del poliestireno original, porque una parte importante de él es solo aire. Esa baja densidad del EPS hace que vuele con gran facilidad por acción del viento. Si tenemos además en cuenta que pequeñas fricciones hacen que su estructura se desintegre en las minúsculas bolitas blancas que lo constituyen, es entendible la facilidad con la que puede aparecer por todas partes, aunque también hay que mencionar que esa baja densidad hace que sea muy difícil que pueda hundirse en el agua de los ríos o en el agua de mar. En cualquier caso el EPS es un material con no muy buena fama a nivel ambiental y en los Garbigunes (estaciones de recogida selectiva de basura de mi pueblo), el EPS se recoge en contenedores específicos para su posterior reciclado.

Pues bien, el artículo que llegó a mis manos, gracias al tuit de @paleofreak, explica que las larvas del escarabajo de la harina son capaces, literalmente, de comerse el poliestireno. Los autores son un grupo de investigadores chinos (uno de ellos radicado en la Universidad de Stanford, en los USA) a los que yo ya había leído en un trabajo similar sobre el polietileno (el plástico de las bolsas de basura) y la posibilidad de que otros conocidos bichitos, los gusanos de seda, pudieran comérselo. Pero sus resultados eran sustancialmente menos interesantes que los de las larvas de la harina que ahora consideramos.

En el trabajo en cuestión, un grupo de larvas de harina es "alimentado" exclusivamente con poliestireno expandido y, pese a ello, los bichos son capaces de vivir el mismo tiempo (antes de dar lugar a las pupas y al escarabajo final) que otro grupo de hermanas alimentadas con el salvado habitual. El análisis del artículo revela que, en un período tan corto como 16 días, las larvas ingieren EPS y son capaces de convertir casi la mitad de él en CO2 que es expelido a la atmósfera. Una cantidad muy pequeña (menos del 1%) es incorporada al cuerpo de las larvas pero, sorprendentemente, es suficiente como para que no adelgacen tanto como un tercer grupo de control al que se ha mantenido en una estricta y obligatoria "huelga" de hambre. Ello quiere decir que del metabolismo del EPS, que da lugar al CO2, las larvas del primer grupo son capaces de sacar la energía suficiente para mantener su peso sin comer nada más.

La otra mitad del EPS que las larvas mastican e ingieren pasa a convertirse en las "cacas" que preocupaban al interlocutor de @paleofreak. Los chinos han analizado también esas heces y han comprobado que aunque, básicamente, están constituidas por poliestireno, el paso por el tracto intestinal de nuestras amigas ha hecho que las largas cadenas de átomos que constituyen el poliestireno original sean algo más cortas (no mucho) en las heces, lo que quiere decir que esas cadenas se han roto por la acción intestinal.

Los autores terminan el artículo dirigiendo al lector a un segundo artículo en la misma revista [Environ. Sci. Technol., 2015, 49, 12087–12093] en el que dan cuenta del importante papel que en la degradación del EPS juega la microflora intestinal de las larvas, proponiendo la interesante idea de tratar al intestino de esas larvas como un biorreactor en el que diversas condiciones físicas y bioquímicas puedan tener un papel crítico en los resultados obtenidos en el primero de los dos artículos. Ello, según los autores, puede ser importante a la hora de que la larva de la harina pueda cambiar su "menú" y acabar comiendo otros plásticos omnipresentes en nuestro mundo como el polietileno, el polipropileno o el PVC.

Como dice un colega en estas actividades divulgativas, ¡permanezcan atentos a sus pantallas!.

6 comentarios:

gabriela dijo...

Nuevamente me sorprendes, Búho...

Estas larvas las he visto en paquetes de fideos añejos...pero no tenía idea de la utilidad que podrían prestarnos, y si se estudian bien, claro que modificándoles la flora de su intestino , podrían prestarnos más ayudas seguramente!

Por ahora, acá veo en la basura domiciliaria harto poliestireno expandido que nadie sabe qué otra cosa hacer con él, sino contaminar a diestra y siniestra...

Yo, esas bandejas donde venden carnes las reutilizo para preparar los colores del acrílico con que pinto paisajes del sur...pero después de varios usos, de todas maneras van a dar al vertedero...

Harto interesante el tema que has tocado.

El Búho dijo...

Y tú que seguro que tendrás una estupenda chimenea donde quemarás madera, papel y quizás carbón, ¿por qué no quemas EPS?. Solo tiene carbono e hidrógeno y, por tanto, su combustión solo produce CO2 y agua.

gabriela dijo...

Me has dejado boquiabierta... porque me imaginaba que si quemo los EPS después mis árboles estarían cargados a las dioxinas...con el humo...incluso la ropa que cuelgo al sol...

¿Ves que temas no te faltan para enseñarnos a los que no tenemos idea?

El Búho dijo...

Si no hay cloro no hay dioxinas. Y el EPS no tiene cloro.

Alexforo dijo...

El Búho se ha jubilado pero permanece a la que salta y las pilla al vuelo. Como en esta interesante entrada.Me admira su honestidad al citar la fuente que ha despertado su curiosidad. No siempre es frecuente.
El EPS vuela por su baja densidad. No sé si han recapacitado sobre esa cualidad los repartidores de electrodomésticos, al menos los de mi ciudad: cuando dejan un aparato en un domicilio bajan en una enorme bolsa los restos del empaquetado constituidos, en gran parte, por las carcasas de EPS. Les he comentado más de una vez a los de mi zona que deben echarse en el contenedor amarillo. Acaban en el verde si el repartidor, más despreocupado, no los deja en el suelo. Bastan unas ráfagas de viento para que los blancos protectores vuelen y vuelen, se troceen y desperdiguen. A ver si prospera la aplicación de las larvas comedoras...
(biorreactor por bioreactor)

El Búho dijo...

Corregido lo que dice Alexforo. Gracias

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Boredom is the highest mental state, según Einstein. Pero, a veces, aburrirse cansa. Y por eso ando en esto, persiguiendo quimiofóbicos.