lunes, 15 de abril de 2013

Otra sobre botellas de plástico

Ya me hubiera gustado darme una vuelta por Las Vegas, la pasada segunda semana de marzo, para asistir al Symposium sobre Bioplastics: The Reinvention of Plastics, donde se dieron cita gentes de la Universidad y de grandes empresas preocupadas por los envases en materiales plásticos. Pero entre que ando un poco vago para los viajes y, sobre todo, porque esas semanas estaba forradito a clases, la cosa se quedó para otra ocasión. Que quizás no esté muy lejana porque hay en Bruselas, a finales de mayo, otro evento titulado From Biobased Polymers to Bioplastics que también promete cosas interesantes, tanto científica como industrialmente. Pero, mientras tanto, tengo un par de colegas americanos que si estuvieron en Las Vegas, con los que he intercambiado información sobre el evento y que ahora comparto.

Lo que más me ha llamado la atención, es su feeling de que los grandes grupos que necesitan envasar sus productos están dejando de hablar de plásticos biodegradables y fijando su atención en los denominados bioplásticos. Para los que quieran repasar estos conceptos, hay una entrada en este Blog, de setiembre de 2011, que pueden visitar pero, para ahorrarles el trabajo y contado en ocho líneas, un polímero biodegradable es el que acaba desapareciendo en el medio ambiente en un espacio temporal corto y por acción de microorganismos, mientras que un bioplástico es el que se ha obtenido, total o parcialmente, de biomasa renovable. Y aunque ambos juegan con el marketiniano concepto bio las cosas no son asimilables. Y así, el bio-polietileno, un bioplástico, es exactamente igual en su comportamiento al polietileno que proviene del petróleo y, por tanto, no biodegradable. Mientras otros polímeros, como la policaprolactona, que se obtiene del petróleo, son claramente biodegradables.

Esa pérdida de interés por los biodegradables nace de dos razones fundamentales: su reciclado es complicado en la mayoría de las instalaciones actuales y, dos, con los bioplásticos se puede hacer lo mismo que con sus homónimos derivados del petróleo pero con el valor añadido de su sostenibilidad en términos del anhídrido carbónico. Por el contrario, empezar a trabajar con los biodegradables es toda una aventura, tanto en términos de propiedades como de suministro regular (algo capital para los vendedores de envases a gran escala).

En ese Symposium se han presentado bioplásticos muy interesantes, como una poliamida (nylon) 610 en la que el ácido sebácico necesario para su síntesis se ha obtenido a partir del odioso (para los niños de los sesenta) aceite de ricino (castor oil). Polimerizado con hexametilen diamina, derivada del petróleo, hace que la poliamida final contenga un 60% de su estructura obtenida de fuentes renovables. Aunque el nylon en cuestion no es biodegradable, al menos en términos estrictos.

La otra gran conclusión de la reunión en la ciudad de las apuestas es que Coca-Cola parece ir ganando a Pepsi la batalla de las botellas obtenidas 100% a partir de materias primas renovables como la biomasa. El que repase este Blog poniendo la palabra Coca Cola en el buscador de arriba podrá ver que, a lo largo de estos años, he ido dejando constancia de la encarnizada carrera entre los dos gigantes de la Cola a la hora de vender su botella como 100% sostenible.

En su día, Coca Cola estableció alianzas con tres empresas de I+D (Virent, Gevo y Avantium). Pues, al menos la última, tiene ya patentado y en fase de planta piloto un proceso en el que, partiendo de diversas fuentes de carbohidratos (p.e. fructosa), puede llegar a la obtención del llamada ácido furandicarboxílico (FDCA), al que se puede hacer reaccionar con etilenglicol, hoy también disponible de fuente biomasa, para producir así el polietilen furanoato (PEF), un poliéster de similares (e incluso mejores) propiedades que el clásico PET, omnipresente hoy en día en todas las botellas de aguas y bebidas carbónicas.

El nuevo material tiene mejores propiedades barrera al oxígeno, al anhídrido carbónico y al vapor de agua, algo que resuelve algunos problemas clásicos del PET, como es el asunto de no poder emplearlo en el envasado de cerveza, so pena de cargarse las propiedades de la misma por la acción del oxígeno que atraviesa las paredes de la botella. Tiene algunas propiedades mecánicas mejores que las del PET e, incluso, se puede mezclar con éste, favoreciendo su reciclado conjunto mientras ambos compartan el mercado.

Avantium tiene ya una planta de 40 toneladas/año en Geleen (Holanda), el pueblo de mi amigo Ludo Kleintjens, y pretende tener operativa una planta de 300-400 toneladas/año en 2017/2018. Así que, si todo va bien, no digais que el Búho no avisó con tiempo.

Pero, que quede claro, el PEF no es biodegradable. Así que los conspiranoicos que trabajan por la eliminación total de los plásticos van a tener otra diana a la que disparar. Y ya me repateadar datos al enemigo.

7 comentarios:

Jokin dijo...

Buenos días Buho, justo hace menos de un mes presenté mi trabajo fin de máster en ciencia y tecnología de polímeros (por la UNED), titulado "Fuentes y usos de polímeros bioprocedentes". Si te interesa el tema te lo envío y me cuentas que te parece. Es un trabajo de recopilación de información, pero una puesta al día del tema es interesante. Me hubiera gustado dedicarle más tiempo y pulirlo, pero bastantes horas de sueño me quitó.

Un saludo.

El Búho dijo...

Me encantaría verlo, Jokin.

j. carlos rodríguez cabello dijo...

Bueno, el hecho de que estos bioplásticos no sean biodegradables no es realmente un problema, en mi humilde opinión. Si estos se obtienen de biomasa en un 100%, uno bien podría deshacerse de ellos simplemente quemándolos en un vertedero o en una central térmica (mejor). El efecto es que devolveríamos a la atmósfera el CO2 que previamente habríamos tomado de ella, resultando un balance de emisión nulo que no contribuye al efecto invernadero.
Entiendo que su producción consume energía y que esta si provendrá, al menos en parte, de combustibles fósiles, pero eso es otra historia que no afecta al método de eliminación de los residuos del bioplástico .

gabriela dijo...

Una cosa me quedó dando vueltas...y me sorprendió...

Si el oxígeno atraviesa las paredes de la botella de PET, ¿sirve para vino o lo echa a perder rápido?

El Búho dijo...

En el caso del vino no es tan grave como con la cerveza, muy sensible a la oxidación.

Edward dijo...

Un blog muy informativo, felicidades!

Edward
Envases Plásticos
Multi Plastic

Paco dijo...

La verdad es que estoy muy de acuerdo con lo que dice j. carlos. El impacto, si se realiza de esta forma es prácticamente nulo.