martes, 7 de septiembre de 2010

Globalización

Creo que ya he dicho en alguna entrada anterior (ya se me hace difícil saber lo que he dicho o no) que la Química Orgánica es una especie de advenediza en el mundo de los fármacos. No hace mucho todavía, en insignes Facultades de Farmacia se seguía estudiando más Botánica que Química Orgánica. Sin embargo, la síntesis de la aspirina, de la vitamina C y de otras muchas más cosas, puso bien claro que los químicos podían identificar el principio activo por el que una planta resultaba beneficiosa frente a una afección concreta para, posteriormente, sintetizarla con altísimos grados de pureza en un laboratorio o en una planta industrial. Y es más que probable que las plantas sigan siendo una permanente inspiración (y un reto cada vez más complicado) para la síntesis de nuevos fármacos.

Lo que acabo de contar, ligado al ámbito de la farmacología, es también válido para otras moléculas que pueden ser extraídas a partir del mundo vegetal, como es el caso de la gran variedad de sustancias que constituyen los llamados aceites esenciales de determinadas plantas y que se emplean en ámbitos tan diversos como la cosmética o la gastronomía. Todo lo anterior viene a cuento porque el Chemical Engineering News anunciaba en su número del 30 de agosto que el gigante químico BASF entraba en la pelea por el mercado del mentol, inaugurando una nueva factoría en Alemania. La noticia me mosqueó porque no me resultaba obvio que a BASF le interesara el mercado de un producto que no se me antojaba excesivamente estratégico para sus vastos negocios. Pero mira por donde la cosa no estaba tan clara.

El mentol es el que da el característico sabor a muchas pastas dentífricas, también a los cigarrillos mentolados y a algunos chicles (aunque en estos la cosa es más complicada).
Es, por otro lado, el causante de los efectos "mágicos" del Vicks Vaporubs y preparados similares para las congestiones o la tos. El mentol se ha extraido tradicionalmente de la hierbabuena japonesa (Mentha arvensis), una de las muchas plantas de menta existentes, negocio que ha estado tradicionalmente controlado por compañías indias y chinas que eclipsaron a las japonesas a partir de los años 60. Pero para muchos fabricantes de productos que incluyen mentol, esa fuente del mismo, que ahora supone casi el 80% del mentol producido en el mundo, tiene muchos problemas. Las calamidades climáticas que asolan vastas zonas de la India casi cada diez años, las incertidumbres chinas y el papel de los especuladores dentro de ambos problemas, hace que el suministro de mentol pueda sufrir alteraciones graves que nunca gustan a un productor de pasta de dientes que quiere suministro regular y precios estables.

El 20% restante del mentol en el mercado es mentol sintético fabricado por una compañía japonesa (Takasago), que lo prepara a partir de m-cresol, y una compañía alemana (Symrise) que lo fabrica a partir de mirceno. ¿Y por qué quiere meterse BASF en un mercado que parece tan maduro y con un producto no precisamente de muchas toneladas?. Es que, a veces, los designios de las empresas son difíciles de entender si no se rasca un poco. Y eso es lo que ha hecho el Chemical Engineering News para mí.

Hace casi tres años sepulté como una curiosidad, entre otras muchas de mi archivo, una noticia que describía la síntesis de mentol a partir de citral, un terpenoide que BASF empezó a fabricar en los 80 como materia prima para obtener linalol y geraniol, dos esencias muy empleadas en productos de cosmética (no hay más que echarle un ojo a la formulación de cualquier perfume o crema para el body). En 2004 BASF abrió una nueva planta en Ludwigshafen para producir 40.000 toneladas anuales de citral, cuatro veces más grande que la disponía anteriormente, porque vislumbraban la posibilidad de que ese citral fuera fuente, además de las sustancias mencionadas, de otras moléculas interesantes como las vitaminas A y E.

Ahora he recuperado la relación entre mentol y citral. Y me he podido enterar de que la deriva de una parte de esa producción de citral para empezar a competir por el mercado del mentol tiene una explicación. Explicación que me dejó de una pieza cuando la leí en palabras de un consultor del mundillo de los aromas y fragancias (y traduzco literalmente): "Hasta hace unos pocos años, mucha gente en India y China no utilizaba pasta de dientes. Y ahora lo hace".

De ahora en adelante pienso seguir la pista al mentol. Me intriga saber si los de BASF han dado en el clavo o se han columpiado.


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Boredom is the highest mental state, según Einstein. Pero, a veces, aburrirse cansa. Y por eso ando en esto, persiguiendo quimiofóbicos.