martes, 29 de mayo de 2018

Una entrada con acertijo

En las últimas semanas he dado un par de charlas relacionadas con la homeopatía: la primera estuvo centrada en la memoria del agua y la segunda, algo más larga, revisó conceptos básicos de la misma y puso al día a mi audiencia sobre la llamada "regulación" de los productos homeopáticos por parte del Ministerio de Sanidad. Como consecuencia de ello, he cacharreando mucho en la web CIMA de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), a la búsqueda de preparados que  estuvieran (a mi entender) en la frontera de lo que puede considerarse un verdadero fármaco. He encontrado varios, pero el que hoy os propongo se ha ganado el mérito de estar aquí porque salió en una conversación con dos amigos, médicos ambos, que siempre han estado interesados en él y a los que prometí escribir algo al respecto.

Y la verdad es que el producto tiene su aquél, si uno revisa la composición de lo que constituye sus ingredientes activos e incluso los no activos o excipientes. Así que voy a hacer una ligera introducción a los mismos, procurando inducir en mis lectores una cierta reacción quimiofóbica a los mismos, para acabar la entrada con el acertijo de cuál es el nombre por el que  todo o casi todo el mundo conoce al medicamento es cuestión.

El primer componente activo de nuestro producto es uno del que hablábamos en la reciente entrada sobre las bolas de billar y el celuloide. Recordaréis que este último resultó del intento de hacer que las primeras bolas, fabricadas con nitrato de celulosa, no explotaran al golpearlas. Lo que solventó su inventor, Hyatt, cubriendo la superficie de las mismas con una mezcla del propio nitrato de celulosa con alcanfor, que hacía que esa superficie fuera algo más blandita. Pues bien, un gramo de nuestro producto farmacéutico incógnita (incluidos los excipientes) contiene 50 miligramos de alcanfor. Se pueden contar muchas cosas sobre el alcanfor, pero baste con decir que la FDA americana prohibe cualquier preparado cuya composición en alcanfor supere el 11% y las concentraciones inferiores a ese porcentaje solo pueden usarse en humanos si se aplican sobre la piel.

En parecida concentración (50 miligramos por gramos de productos) está el aguarrás, esencia de trementina o turpentine en inglés, un líquido que se obtiene por destilación por arrastre de vapor de agua de la resina oleosa (también llamada miera) que se extrae de diversas especies de coníferas. Aunque todavía se sigue manteniendo en algunas regiones del mundo un procedimiento artesanal de obtención de la resina sobre la base de ir pelando los pinos en bandas practicadas en su tronco y recogiendo la resina que mana de ellas, lo cierto es que una gran parte de la producción de aguarrás se origina a partir de los desechos de la industria papelera que usa mucho pino en su proceso de producción.

Si uno se dedica a buscar los peligros inherentes al uso del aguarrás o trementina, la literatura contiene prevenciones diversas ligadas a su inhalación, ingestión o contacto con la piel. Inhalarlo puede generar cefaleas y problemas con la visión, bebiéndolo uno puede literalmente morirse y aplicándolo a la piel se han descrito diferentes alergias. Pero la cosa no debe ser tan grave. Generaciones de pintores de brocha gorda, y no tan gorda, se han quitado la pintura de las manos, brazos o cara con aguarrás. Se ha usado durante mucho tiempo en el tratamiento de piojos. Hace años se administraba aguarrás diluido oralmente para el tratamiento de parásitos intestinales (no sé quien moría antes, si el parásito o el enfermo) pero su principal empleo ha sido disolvente de pinturas de todo tipo, empleo que está cayendo en desuso merced a las llamadas pinturas al agua o el empleo de otros disolventes más convencionales.

Los siguientes ingredientes activos, en cantidades algo inferiores, son aceites esenciales de mentol (27,5 mg/g) y eucalipto (15 mg/g), muy populares y de diversos usos en farmacia, pero solo por dar un ejemplo, el primero puede resultar letal si se ingieren cantidades del orden de 2 gramos. Y para terminar, el ingrediente principal aunque usado como excipiente y que supone casi el 90% del producto final, es la vaselina blanca, también conocida como petrolatum en terminología inglesa. Y lo digo porque es indicativo de dónde se extrae. Se trata de una mezcla de hidrocarburos saturados, todos ellos con más de 25 átomos de carbono, que tiene la particularidad de ponerse blandita a temperaturas parecidas a las del cuerpo humano, lo que viene muy bien para su empleo como excipiente en preparados que se tengan que aplicar sobre el mismo. Para estos usos se emplea esta versión refinada de la vaselina, que reduce al mínimo la existencia de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) sobre los que ya hemos hablado en este Blog, por el carácter cancerígeno de algunos de los miembros de la familia.

Con estos antecedentes, uno pudiera pensar que no es un preparado cuya inclusión en la web CIMA antes mencionada parezca probable. Pues craso error. Ahí aparece con su flamante código nacional 846287.2 (algo de lo que no puede presumir ninguno de los preparados homeopáticos que se venden en España, como bien sabéis).

¿De qué producto farmacéutico se trata?. Pues no tenéis más que picar en este enlace para resolver el acertijo. Y si queréis una información completa de la Hoja técnica que aparece en la web CIMA de la AEMPS no tenéis mas que picar en este otro. Haciéndolo os daréis cuenta de que el primer registro de nuestro producto incógnita en la AEMPS se produjo en 1951. Si os soy sincero, no se si ahora lo conseguiría. Pero lo mismo pienso de la aspirina.

10 comentarios:

  1. Cuando estaba costipado... luego solo y encamado, solia leer que era esto del pecho como caliente y vaporoso que olia tan bien... no digo mas pistas...;-)
    No habia comentado nunca en su blog.
    Es a menudo agradable como cuenta las curiosidades.
    Como escuchar un buho ;-) cantar afuera la ventana. Saberes variados, contados como algo cotidiano.
    Mi abuelo fue estudiante de quimico de los que aprendieron lo que pudieron entre guerras, pero tambien como usted iluminaba amor por este saber, con ilusion por ayudar a ver mejor.
    Gracias por tantos dias de curiosidades y remedios eficaces y con sopita extra de calma entranyable.
    Bona nit desde Mallorca :-) dolços somnis

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  2. Buenos días Búho. Te quería preguntar sobre el deuterio en el agua de consumo humano y sus posibles efectos adversos. Llevo un tiempo oyendo hablar del tema pero no sé lo que hay de verdad. Muchas gracias, un saludo.

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  3. Apuesto por el Vicks Vaporub ;-)

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  4. ¡Creo que sé cual es! Si es el que creo, ya estuvo muy mal visto hace unos años, pero a mi de pequeña me encantaba que me lo diera mi madre.

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  5. ¿Puede ser algo así como el "Vicks Vaporub", suponiendo que todavía exista?

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  6. Soy el de antes, el del "Vicks Vaporub", que veo ahora era la respuesta correcta.

    Más interesante en lo que te concierne será advertir que en la primera versión que yo ví de la página, a eso de las 10 am de hoy, la entrada terminaba en "indicativo de donde se extrae", con lo cual la apariencia de acertijo era mucho mayor y de ahí que me decidiera a "participar". "Igual dan premios de los chinos, como en 'Ilustres ignorantes'", pensé para mí.

    Más en serio, gracias por tus entradas y perdón por creer que en efecto era una especie de desafío.

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  7. Interesante post.

    Al leerlo, pensé primero en el "mentholatum" porque ese es el que conocimos primero acá, y que usábamos hasta para destapar la nariz, en los resfríos de aquellos...En ocasiones echábamos una porción en un tarro con agua y lo poníamos sobre la estufa...y lo divertido es que se usa para tantas cosas, que acá cuando una persona sabe hacer muchas cosas...le decimos mentolatum...y como venía en cajita de lata, cuando se desocupaba servía como tejo para jugar al luche...

    El VapoRub llegó después , pero ambos cumplen la misma función.

    Yo te diría que la novedad llegó hace muy poco, con la historia de lo peligroso que es para usarlo en niños pequeños...algo "inconcebible"...jeje

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